Me decía un santo varón: "Luis, no estás sólo, nunca; Él te escucha". Supongo que Él se refería al Altísimo pero también sé que otras personas me escuchan. Una de las cosas que te hace sentir importante es saber que te espían las conversaciones, que entran en tu correo electrónico, que te graban, que no estás solo en el mundo sino que un satélite de última generación capta tu conversación que es descifrada en dispositivos automáticos que realizan una selección y finalmente a alguien se le enciende una luz en su pantalla: "ECO SYSTEM N-AB0-Madrid Center" y luego aparecen coordenadas temporales y geográficas obtenidas por el GPS que permiten tu localización en el espacio-tiempo, más la clave que identifica tu voz, que ya ha sido clasificada como "X-1-L1P0+A5" y cada vez que vuelvan a captarla sabrán identificarla inmediatamente.
Desde lo más profundo del corazón agradezco a la CIA, a la NSA, a la red Echelon, a Sitel, a la Casa, a la TIA y al MOSSAD hacer todo lo posible para romper mi soledad.
Cuando me aburro mucho, llamo a un amigo todavía más aburrido y durante la conversación empiezo a decir las palabras mágicas: "Euzkadi ta Askatuta, Mohammed, Ahmed, el Jeque, el Guía, artefacto, iniciador, bomba, atómica, nuclear, dispositivo, uranio, plutonio, polonio, berilio, estroncio, américa, estados unidos, matar, atentado, asesinato, Casa Blanca, Zarzuela, Jerusalén, Elíseo, Dowing Street, Ferraz, Génova, Audiencia Nacional, explosión, cuenta atrás, tiempo, plástico, goma dos, dinamita, cuenta, cuenta secreta, transferencia, euros, dólares, topo, zulo, muga, juez, jueces, justicia, Allah, Independencia, nuevo orden, golpear, castigar, secuestrar, punitivo, venganza, pagar, transferencia, rusos, chinos, profesor, descifrar, cifrar, encriptar, policía, guardia civil, maderos, pasma, embajada, embajador, pum, bang, chof".
Qué razón tenía el padre Velasco, al cabo de nada, medio mundo me escucha. ¡Y me siento tan importante!
Desde lo más profundo del corazón agradezco a la CIA, a la NSA, a la red Echelon, a Sitel, a la Casa, a la TIA y al MOSSAD hacer todo lo posible para romper mi soledad.
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Qué razón tenía el padre Velasco, al cabo de nada, medio mundo me escucha. ¡Y me siento tan importante!


































