Vuelvo a ocuparme de mi blog

De paso recupero artículos míos en los desaparecidos portales suite101.net y asturiasliberal.org o artículos borrados de la versión electrónica de abc, preservados por archive.org o por la memoria caché de google.

LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

"Mais on ne se bat pas dans l'espoir du succès ! Non, non c'est bien plus beau lorsque c'est inutile ! "

sábado, 30 de marzo de 2013

El defectuoso gen español

Que buen número de españoles -el PSOE, la izquierda, los catalanistas, los abertzales, etc.- quieran romper España y dejar de ser españoles no por sabido resulta menos inquietante. Y es que la capacidad de los españoles para destruir la obra de sus mayores es asombrosa. Un creador se inventa un mundo, una empresa, una institución que dura siglos; luego llega un genio que lo deshace en minutos. Muchas veces me pregunto: ¿tenemos los españoles algún gen defectuoso?¿Conseguirá un político catalán de tercera fumigarse la obra de los Reyes Católicos? Por ahora cuenta con la complicidad de media España, la que vota al PSOE, y el apoyo explícito de buena parte de sus vasallos. Rajadoy no parece haber comprendido que pretender dar un aspecto serio de España para los inversionistas extranjeros y al mismo tiempo consentir que tu país desparezca del mapa no es muy coherente.
Si la iniciativa de Mas sale adelante habrá que reconocerle un papel histórico: conseguir en pocos meses volar en pedazos los sueños de ocho siglos de reconquista, la fundación del primer Estado moderno y 520 años de unión.

El ejemplo de Cajamadrid
Ya comentamos aquí el caso de Cajamadrid, obra del padre Piquer, institución secular controlada y crujida por los políticos madrileños neoliberales que tanto se burlan de Papá Estado. Cuando Papá Estado aporta 26 mil millones de euros de los sufridos europeos para cubrir las vergüenzas de la genial gestión de Bankia, eso aparentemente no le molesta a nadie. El liberal de moda tira de dinero público cuando le acomoda, y ya dijo el poeta: Cajamadrid se ha hundido / Nadie sabe como ha sido... Políticas de invesión en chalets fardones en Miami y préstamos sin interés a amiguetes quizá tengan la culpa pero ya sabéis que en España nadie tiene nunca la culpa de nada.
Somos el país de la Presunta Inocencia y de los chivos expiatorios. Cuando se busca algún culpable de la pertinaz sequía, el rojerío le echa la culpa a la Iglesia Católica, el facherío a los masones, agredimos a algún árbitro de fútbol o algún maestro  y aquí paz y después gloria.
Pero no hace falta buscar instituciones, pensemos en tantos negocios familiares levantados por sufridos empresarios que los nietos han acabado fumigándose. Casi no quedan empresas españolas, las mejores se han vendido a inversores extranjeros.

El ejemplo de Méjico
A principios del siglo XIX los españoles americanos destrozaron el mayor imperio del mundo porque pensaban que, una vez independientes, se iban a convertir en potencias, llovería por fin café en el campo y atarían los perros con longaniza. Fíjate lo bien que les fue, que Méjico, antes de cumplirse treinta años de su independencia, consiguió perder la mitad de su territorio (California, Nevada, Utah, Nuevo México y Texas, y partes de Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma, la parte naranja del mapa a la izquierda).
Resulta obvio que a pricipios del siglo XXI los españoles peninsulares van a destrozar España. Ya veremos cómo les irá a las taifas independientes...  A veces me pregunto si los españoles tenemos algún gen defectuoso, la capacidad para hacer lo más difícil, dominar continentes y océanos para luego deshacerlo todo.

martes, 5 de marzo de 2013

Apostasía y compromiso

Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va a buscar la extraviada hasta encontrarla? Al encontrarla, se la echa a los hombros contento, va a casa, llama a amigos y vecinos y les dice: Alegraos conmigo pues encontré la oveja perdida. Os digo que, de la misma manera, habrá más fiesta en el cielo por un pecador que se arrepienta que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse. Lucas, (15, 4-7)

La obsesión por la oveja perdida
Una singular actitud de la Iglesia Católica es la de querer conservar entre sus filas a personas que desean separarse de ella. La razón es bellísima: se pretende no dejar fuera a la oveja perdida, aplicando al pie de la letra la parábola del Buen Pastor que encabeza esta entrada.
Pero aparte de que la insistencia excesiva puede llegar a cansar e incluso a irritar, esa legitima obsesión no sólo no tiene en cuenta la voluntad del (in)fiel, convertido en reo y cautivo de una fe que quizá no siente, sino que con frecuencia supone la incorporación forzosa de un auténtico enemigo.
Ya he subrayado en distintos artículos que la inmensa mayoría de los asesinos de religiosos en nuestra Incivil guerra eran a su vez cristianos católicos que a partir de un momento de su trayectoria se sintieron, a todos los efectos, fuera de la Iglesia. Sin embargo, no habían realizado ningún acto positivo de renuncia a su condición de católicos y cristianos. No habían apostatado formalmente sino que sus actos hablaban por ellos.

Facilitar la apostasía
Si algo le urge a la Iglesia es quitarse de encima todo ese lastre de ovejas no sólo perdidas sino peligrosas para el resto del rebaño, e incluso para los pastores. ¿No te gusta tu Iglesia? Pues búscate otra, hijito. ¿De verdad nos interesa tener a Juliano el Apóstata entre nuestras filas?
De hecho, la condición de católico que se le supone al bautizado, y con más fundamento al que realizó su confirmación suele ser la libélula vaga de una vaga ilusión. Son muchos los que se acercaban a los sacramentos durante su infancia y juventud, en el colegio, en el marco de su vida familiar, y que ahora no pisan una iglesia. Posibilitar y facilitar la desvinculación ayuda a que el católico tibio o el "no ejerciente" se haga preguntas sobre lo que quiere y lo que cree.
Los católicos que no soportan a su propia Iglesia tienen otras opciones cristianas y serían seguramente más felices en algún movimiento protestante. Si algo nos enseñó, el Vaticano II, es el respeto a otras modalidades de cristianismo y a otras formas de fe.

Reforzar el compromiso
La posibilidad de darse de baja, facilitaría, a mi juicio, el refuerzo de la identificación del católico con su Iglesia. Ya no se trataría de una condición heredada, impuesta por un bautismo en la infancia, una tradición cultural y familiar sino un compromiso. Comprometerse significa acompañar, ayudar, contribuir. Actos positivos como marcar la casilla reservada a la Iglesia en la declaración de la renta, contribuir a la vida de la propia parroquia, vincularse a movimientos cristianos, misioneros, caritativos, etc. refuerzan la relación del católico con su Iglesia, lo hacen más coherente, y ¿qué es mi vida como católico sino un largo combate conmigo mismo, una lucha por la coherencia? San Pablo, que debiera ser el patrón de todos los psiquiatras, puso el dedo en la llaga en la Carta a los Romanos (7,16): "Lo que realizo no lo entiendo, porque no ejecuto lo que quiero, sino que hago lo que detesto".
El hoy obispo emérito de Roma subrayaba la importancia del compromiso en su admirable homilía de Cuatro Vientos: "Para el crecimiento de vuestra amistad con Cristo es fundamental reconocer la importancia de vuestra gozosa inserción en las parroquias, comunidades y movimientos, así como la participación en la Eucaristía de cada domingo, la recepción frecuente del sacramento del perdón, y el cultivo de la oración y meditación de la Palabra de Dios."

sábado, 2 de marzo de 2013

6123 formas de expresar nuestra idiotez

Entro en la tienda de un chino para comprar la basura habitual, una coca cola y unas patatas fritas. En Francia, en China o en EE.UU tienes el mismo chino vendiendo exactamente lo mismo. El chino tiene puesta una tele en chino. Es una comedia de situación con risas enlatadas de fondo. La copia china de Cheers o de Friends, sólo que allí se llamará, Chi-Chi-Na-Boh o algo así. Es exactamente el mismo tipo de decorado televisivo. Un tío parado dice algo, una tía escucha y dice otra cosa en chino. Risas de fondo. Debe ser algo divertidísimo para los chinos. Y entonces entiendes que en realidad las 6123 lenguas repertoriadas por la UNESCO son en realidad la misma. La medicoridad, la idiotez, la falta de originalidad, la banalidad tienen 6123 formas de repetirse.... Y los subnormales catalanistas y los retrasados mentales del país vasco dispuestos a matar para tener su propia forma de ser imbéciles, de contar el chiste de que los belgas viajan en submarino porque en el fondo no son tan tontos (cambia los belgas por los castellás, los holandeses, los de Lepe, los asturianos, los esquimales...). Todo es lo mismo, en todas partes. Para curarte del nacionalismo, enciende un televisor.