Vuelvo a ocuparme de mi blog

De paso recupero artículos míos en los desaparecidos portales suite101.net y asturiasliberal.org o artículos borrados de la versión electrónica de abc, preservados por archive.org o por la memoria caché de google.

LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

"Mais on ne se bat pas dans l'espoir du succès ! Non, non c'est bien plus beau lorsque c'est inutile ! "

miércoles, 18 de marzo de 2015

Las almas mutiladas del Yunque

Fuente: AP/Charlie Riedel
La adolescencia siempre ha atraído a las pirañas religiosas y a los tiburones políticos, porque el adolescente es inseguro y está dispuesto a regalar su corazón; es formable, conformable, deformable...
Siempre que veo a una jovencita o un muchacho entusiastas, ilusionados, que apuestan por una opción política, por un movimiento religioso, por una asociación, por una idea -por errónea que me parezca- siento a la vez alegría y tristeza. Alegría por ver a un testigo de la vida y de la fe, alguien dispuesto a ofrecer su tiempo a una causa; y tristeza porque muchas causas no merecen tanta generosidad: levantamos altares a ídolos de barro y podríamos decir de tantos jóvenes y de tantas causas, qué gran vasallo si tuviera buen señor.
En una entrada anterior sobre las víctimas del Yunque, uno -que es limitado- no supo insistir en lo que  de verdad resulta terrorífico, y es el daño que causan ese tipo de sectas a sus miembros. Son organizaciones desalmadas que sólo prosperan en la medida en que vampirizan la energía de sus secuaces.
Imagínate al chaval al que le cuentan que va a ser soldado de Dios -nada menos- cruzado de la Verdad y de la Luz, combatiente contra el poderoso ejército de las Tinieblas. ¿Qué chiquillo no ha soñado con ser un héroe, un mártir, un redentor de cautivos, un liberador de esclavos? En una sociedad tan extraviada como la nuestra, las sectas o los fundamentalistas tienen mucha pegada porque el mundo es un jeroglífico que nadie entiende y que no ofrece perspectivas. Así, ves tíos de 16 años que quieren ir a Irak a matar cristianos para ir al Cielo de Alá porque les han contado que eso era bueno, santo y razonable... Se meten en ese rollo criminal, como podían haberse metido en cualquier otro, tan limpio y legítimo como el activismo ecologista, los movimientos provida o la Acción Católica.
Fuente: Enlace Judío
Si a mí a los 16 años me hubieran dicho que entregando mi alma y mi futuro a un grupo secreto de iniciados, de nuevos templarios, iba a construir el Reino de Dios en la tierra, probablemente habría caído en la trampa. O quizá me hubiera repugnado la idea del secreto o esa nada fachion estética facha de "Dios, Patria, Yunque" con un símbolo del Yen que imita las insignias nazis...
Ves que los antiguos súcubos del Yunque se han convertido con el tiempo en íncubos de treinta o cuarenta años, muchos casados, con toda una vida ya a sus espaldas, y te da una pena terrible pensar en todos esos años entregados a la mentira, trabajando para Satán en nombre de Dios, sirviendo al Padre de la Mentira, mintiendo a tu familia, a tus amigos, a tus socios... Digo yo que cuando se les pase el entusiasmo de la juventud, cuando calienten una copa de coñac en la mano, en la biblioteca, reflexionarán sobre su trayectoria. ¿Habrían conseguido más cosas fuera de la secta, o menos? ¿Y qué es lo que han conseguido? No conozco nadie tan idiota que a los cuarenta se crea las mentiras que a los quince nos tragamos como avestruces. Entonces, quizá, se inicie en su corazón una muda rebelión: romper las cadenas. Acabar con la mentira. Salir del armario. Pero, y después, ¿qué? Dar el salto de la libertad, puedes hacerlo cuando, en el fondo, eres ya libre; pero si tienes obligaciones familiares, el tema ya cambia... La secta les habrá hecho creer que sin ella, que fuera de ella, ellos no son nada, que no pueden nada... Entonces los labios seguirán pronunciado las mismas mentiras, seguirán atrayendo sangre nueva a la vieja y decepcionante maquinaria, pero en el fondo de su alma, mutilada, ya no quedará ninguna ilusión... ¡Qué desperdicio! Los yunquis me hacen pensar en esos hermosos pájaros que acaban pringados en la marea negra, hasta que ya sus alas pesan tanto que acaban por ahogarse en el chapapote de la mentira... Cuando te mutilan el alma, te cortan las alas; y ya no sabes volar.

Cambios imprevistos o imprevisibles

Cómo cambian las cosas a toda pastilla... Y lo más curioso es que en general los cambios son imprevistos cuando no imprevisibles.
¿Quién previó en su día que íbamos a disponer todos de un móvil con un fantástico dispositivo fotográfico? ¿Quién auguró el onanismo de moda, los selfies, y que se iban a vender aparatos para alargar el brazo y selfizarse más cómodamente? Si usas el Metro observas la cantidad de gente que está con el cuello doblado mirando una maquinita y tecleando cosas. Algunos de esos aparatejos son libros electrónicos, pero la mayoría son cachirulos de esos que con pretexto de servirnos de teléfono nos permiten entretenernos/perder el tiempo con guasap, feisbuc y otras redes sociales de las que ni he oído hablar y que usan los chavalillos. Hubo gente que cuando se lanzó el teléfono pensó: "nunca más escribirá nadie nada, se acabó la correspondencia". Luego vino el imeil y el ese-eme-ese. Y volvimos a escribir, pero tecleando. Ahora mucha gente usa la función de dictado para no tener que teclear. Y como siempre, los apocalípticos o los listillos que pensaban que en el futuro esto, aquello y lo de más allá, se han colado con el carrito del helado. Casandra, no das ni una, ricura.

lunes, 16 de marzo de 2015

San Pablo sicólogo

Es curioso que San Pablo no sea el patrón de los sicólogos. Porque mira que era listo el amigo Saulo... De no haber sido un santo y uno de los primeros cristianos, nos lo podemos imaginar con bata blanca pasando lista en algún Grossenhospitalen Dechifladen con una barbita a lo Freud y unas gafitas redondas de intelectual francés.
En la carta a los Romanos, cap. 7, a mi humilde entender, se encuentran las bases de la sicología como disciplina, es decir, de la aceptación de la naturaleza humana, con todas sus contradicciones. No se puede estudiar aquello que se niega y San Pablo no niega las cosas, al contrario, las plantea, las pone sobre la mesa. Su planteamiento es religioso, obviamente, pero hay mucho que pescar en esas líneas.


Su argumento, contraponiendo instinto y razón, te puede convencer o no, pero es originalísimo en el momento en que lo expresa; que yo sepa era la primera vez en la Historia que alguien se molestaba en subrayar nuestra íntima contradicción. No se trataba de hablar de Dioses y hombres, como los griegos, de la impotencia humana para aguantar el Destino, bla, bla, bla, oh poderosa Afrodita  que juegas con nosotros ñañaña chin pón, sino de nuestra propia e íntima contradicción entre lo que queremos y lo que hacemos. Vamos, que estoy viéndome tratando a adelgazar (lo que quiero) mientras atraco la nevera (lo que hago).  Fijaros en cómo lo expresa nuestra lumbrera apostólica:
 "Lo que realizo no lo entiendo, porque no ejecuto lo que quiero, sino que hago lo que detesto. [...] En mi interior me agrada la ley de Dios, en mis miembros descubro otra ley que guerrea con la ley de la razón y me hace prisionero de la ley del pecado que habita en mis miembros. ¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de esta condición mortal? ¡Gracias a Dios por Jesucristo Señor nuestro! En resumen, con la razón yo sirvo a la ley de Dios, con el instinto a la ley del pecado".