Vuelvo a ocuparme de mi blog

De paso recupero artículos míos en los desaparecidos portales suite101.net y asturiasliberal.org o artículos borrados de la versión electrónica de abc, preservados por archive.org o por la memoria caché de google.

LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

"Mais on ne se bat pas dans l'espoir du succès ! Non, non c'est bien plus beau lorsque c'est inutile ! "

jueves, 30 de junio de 2011

Por una playa sostenible


España, sus costas y sus pueblos no pueden sustentar indefinidamente el ínsostenible espectáculo de unas opciones desacertadas que, literalmente, no pueden desafiar ni el tiempo ni el espacio.
Mientras que la pera limonera, el membrillo generoso, el pomelo  o la gran papaya del Brasil evolucionan pronto o muy temprano en pimiento frito o tomate deshidratado, la manzanita es fiel a sí misma y se mantiene en el tiempo prácticamente sin límite, desafiando la gravedad con su humilde gravidez, manzana amiga y simpática, sin pretensiones, sin dobles juegos,  con la desnuda sencillez de su inocencia, la tersura que Dios le dio y las virtudes de todos conocidas. ¡Queremos manzanas que la mano cubre y no melones de laboratorio!
Españoles todos que me escucháis,  no os dejéis contaminar por el contubernio judeomasónico internacional que quiere imponeros frutos exóticos y manipulados: ¡Viva la manzana, corazón de la Asturias milenaria! Y en honor suyo, comamos su carne azucarada, bebamos su sangre fermentada. Nuestra redención, pasa por la sidra. ¡Bebamos mucha!

lunes, 27 de junio de 2011

Madrid y los pueblos

En Madrid, cuando no quieres ver a un pelmazo no lo ves. En un pueblo pequeño, ¿qué haces? No puedes fingir que no lo ves, ni contarle que no estás en casa, no hay huida posible, tienes que aguantar al pelmazo, o pegarle un tiro.
En Madrid, a pie, paseando por el Centro o por la ciudad moderna, es muy fácil perderse adrede: ¿qué hay más allá de la calle del Cordón? ¿Cómo evoluciona Caleruega, dónde acaba Ronda de Sobradiel? En un pueblo pequeño sabes exactamente dónde está cada cosa, cada piedra, cada calle, cada cardo y cada cabra. Y no te apetece salir.
En Madrid, si tu amor te abandona, tienes mil distracciones, reuniones, conferencias, conciertos, películas y obras de teatro para atontar los sentimientos y narcotizar el desarraigo; mil restaurantes, cafeterías y colmaos donde echar unas risas con los amigos.  Y si no la quieres ver, no la ves. ¡Será por ciudad! En un pueblo tienes la tortura de ver a tu amor todos los días, a las mismas horas, en el mismo lugar. ¿Cómo demonios pueden aguantarlo? ¿Cómo puedes nadar si no tienes agua?
La vida es ya bastante dura, corta y absurda como para, además, pasarla en un confín minúsculo, encerrado en una burbuja de acontecimientos previsibles y previstos. Mi pregunta es, ¿cómo cáspita se puede vivir en un pueblo puediendo vivir en Madrid? ¿Qué clase de pervertidos viven en los pueblos? Me diréis que la gente puede ser feliz en el campo, que Heidi al final se casará con Pedro. Y digo yo, si Heidi se cansa de Pedro, ¿qué pasa? ¿Se consuela Pedro con Niebla? ¿Se liga Heidi a su abuelo? ¡Odio los pueblos!

sábado, 25 de junio de 2011

Pensamientos que consuelan

Hace unos meses que un equipo de investigadores franco-alemán descubrió una necrópolis clásica en los aledaños de Atenas. En una de las tumbas pertenecientes al llamado Estrato A, se encontraron fragmentos de un tratado perdido de Aristóteles titulado Libro del Consuelo cuyos apotegmas, traducidos por el famoso helenista japonés Ken Naboduro, han sido divulgados esta mañana por los principales medios del país.

Un primer grupo de máximas se inscribiría en el marco del pensamiento asertivo.

- Todo tío delgado y atlético que pratica deporte, liga, y tiene una tableta de chocolate en lugar de una tripa cervecera, es maricón.
- Toda tía que no me hace caso, es tortillera.
- Dicen que la arruga es bella; mecachis, ¡qué guapo soy!
- Las canas son una marca de distinción.
- Si la verdura fuese tan sana, veríamos vacas en las Olimpiadas.
- Yo bailo muy bien, lo que falla es la música.

En cambio otros aforismos consisten más bien en negaciones:

- No soy un gorrón, es que honro tu mesa.
- No es que sea pobre, es que soy minimalista.
- No son ronquidos, es el sereno descanso del atleta.
- No me canta el sobaco, es que soy muy viril.

La comunidad científica está pendiente de nuevos descubrimientos en el Estrato A, siempre y cuando Europa financie las excavaciones.

martes, 14 de junio de 2011

El éxito de la cultura que se expresa en inglés


Acaba de presentar un texto muy interesante Agustín Rodríguez González, en la línea de otros suyos- desmitificando a Francis Drake y la supuesta superioridad naval inglesa en el siglo XVI. En realidad, lo más subrayable del trabajo es que la política anti-española y anticatólica de Isabel Tudor se saldó por un fracaso final. Ni consiguieron entonces establecerse los ingleses en América, ni sus éxitos navales fueron duraderos o decisivos y la Drakomanía o el culto a la Reina Virgen son más bien resultados propagandísticos muy posteriores de la biografía victoriana aceptados acríticamente por inexpertos papanatas. Más detalles aquí.

El éxito utiliza el inglés
Los análisis históricos pueden ser muy distintos, tantos como ópticas. Pero, con todas las salvedades que queramos, el hecho de que hablemos todavía del fracaso de la Grande y Felicísima Armada, o de Isabel Tudor dice bien alto el triunfo final de la cultura que se expresa en inglés. Y eso sí que es una realidad incontrovertible. La construcción del mundo infantil con los productos Disney o Harry Potter, el imaginario cinematográfico, las series de televisión, empezando por "Los Tudor", todo nos cuenta el éxito arrollador de esa cultura que ha conseguido que las canciones pop y la economía se articulen en la lengua del éxito. No existen modelos españoles equiparables en éxito a la arrolladora victoria de la anglofonía, que ha conseguido incluso derrotar a la lengua culta universal que era el francés. Aparte de chiringuitos cutres en Sol, ¿qué aportamos que sea nuevo, entretenido y aceptable por el público internacional?

sábado, 11 de junio de 2011

Spanich Reboluchion: por una Puerta del Sol Permanente

Mirameba es mucho más listo que los anarcopijos del interminable botellón universitario de Sol.  Desde que lo nombraron ponente de la última reunión del Club Pufoberg, Mirameba no se baja del Rolls. Me dice: "los okupas tienen razón, son como los banqueros, se apoderan de lo que es de otros, es el síndrome de Curro Jiménez. Su fallo es que son cutres, puestos a okupar, escoge un Rolls -no lo pagues-, lleva un traje de alpaca -no lo pagues- y págate un buen restaurante con la Tarjeta de Oro Macizo de una cuenta sin fondos." Hay que subrayar que, desde que se codea con los ricos y poderosos, Mirameba ha descubierto que entre robar y ganarse la vida, la diferencia es sólo una cuestión de perspectiva.

Esta mañana, a la sensación de locura de ver Sol convertido en favela se unió la invasión de mi barrio por naturistas en bicicleta. No sé lo que revindican -tampoco es que me preocupe- pero se han puesto en pelota picada sobre sus bicicletas. El despeloting reivindicativo se une así al Movimiento A Ninguna Parte iniciado el 15 de mayo.

Los partidos tradicionales han muerto.
Recuerdan a ese señor de negro de Mingote, regando el árbol del que se va a ahorcar. Todavía no lo saben, pero su reacción o más bien falta de reacción a lo de Sol, da una idea de su nula capacidad de adaptación. Ningún diputado, alcalde o senador de ningún partido, ni siquiera de la Liga Zubnormal donde milita el Inmarsecible Genio Monclotiva ha tenido la ocurrencia de proponer la celebración de un congreso de ideas para mejorar la sociedad, unas Jornadas de la Imaginación, no impuestas a nadie sino abiertas a todos.
La idea de política que se estila en España es la de establecer lazos feudales de sumisión: yo te coloco a ti tu me obedeces a mí, y punto. Están tan acostumbrados a montar Congresos en que todo está atado y bien atado que la idea de no controlar algo o a alguien les parece como un abismo. Lejos de nosotros, Señor, la funesta manía de pensar...
 
¡Pon tu carpa en internet!
No habiendo sido yo agraciado en la lotería de los cargos -lo que me obligaría a ser discreto y callar, impasible el ademán- puedo permitirme el lujo de montar mi propia carpa. Como soy mucho más respetuoso que los anarcopijos, los okupas universitarios y los naturistas ciclistas, en lugar de imponer mi presencia plantando una tienda en Sol o de exhibir mis feos michelines sobre una pirula acobardada, os invito a uniros a mi proyecto de Spanich Reboluchion (la revoluchion de Lewis Spanich). Ahí va mi primera idea, para salvar a España, a la Democracia y a las ballenas:
   
1) Madrid puerto de mar. Exijo que se desempolve el viejo proyecto de Felipe II de hacer el Tajo navegable hasta Aranjuez. Queremos y exigimos que Aranjuez sea nuestro Rotterdam y hablando de desempolvar, aporto una segunda idea al debate:
 
2) Imponer el servicio sexual obligatorio solidario (S.O.S) a la juventud. ¡Basta de egoísmo esterilizante! Los jóvenes atesoran absurdamente sus encantos en lugar de ponerlos al servicio de la Comunidad. Todo joven y toda joven entre los 18 y los pongamos 23 años no podrá negarse de ningún modo a satisfacer los requerimientos del señor o de la señora que amablemente los solicite, especialmente si el señor o la señora están algo deteriorados. ¡La lorza y el pimiento frito también tienen derecho a sus diez minutos de gloria! Como es justo pagar al que trabaja, se les facilitarán entradas gratuitas a los espectáculos de cantantes, fotos y balones de fútbol dedicados, cerveza a todas horas y demás chorradas que tanto les gustan. Finalmente, estoy a favor de una sola prohibición:

3) Prohibir que se toque la gaita en las proximidades de hospitales y maternidades, por los claros efectos negativos sobre la salud de los enfermos y parturientas.

Sólo son tres sugerencias, ideas justas y razonables que entrego al Mundo, poniendo por testigos a Dios y a la Historia. ¡Espero las vuestras! Hagamos de opinionpublicada.com una Puerta del Sol Permanente.

jueves, 9 de junio de 2011

Ampárame Señor, tu mar es tan grande y tan chico mi barco...

Arto Paasilinna ha escrito un texto muy original que leo en una traducción francesa de Antoine Chalvin, "La cavale du géomètre". El bueno de Arto se chotea de las corbatas, que no tienen ninguna función, aparte de la decorativa y añade; ¿por qué no ponerle veletas a los sombreros? El finlandés tiene toda la razón, la elegancia no tiene por qué estar reñida con la razón, diga lo que diga Wilde con su  All art is quite useless. A don Óscar le divertían las paradojas y llevar la contraria -pobre, así acabó- y sospecho que su ingenio no era siempre sincero. La sencillez suele ser más atractiva que lo barroco. Serán muy bonitos el Panis Angelicum en la versión de César Frank o la Salve en latín, pero la verdad es que las oraciones, cuanto más sencillas, mejores.
Esto viene a cuento de que me encanta una bella y sencilla oración de los pescadores de la Bretaña francesa: "Mon Dieu protégez-moi; mon navire est si petit et votre mer est si grande". *
Curiosamente, esa oración se extendió el siglo pasado -más como exclamación que como petición- en el mundo que habla inglés Oh God, your sea is so large and my boat is so small. Habría que popularizarla en español.

*Sería la traducción del original en lengua vernácula: "Va Doué sicourit a hanom, va vatimant a zo kes bian ag ar mor a zo ker brusr". No sé si lo he transcrito bien, de bretón o gaélico ni papa oiga.

miércoles, 8 de junio de 2011

Fechas y fechorías

Tras tres años de calvario, Iñigo Henríquez de Luna ha quedado libre de toda mancha por el llamado "caso Becara". ¡Tres años! Tres años ha tardado un Sr. Magistrado en comprobar -tras ardua investigación- que 1999 es anterior a 2000. Por su posible interés e indudable actualidad, reproduzco un artículo publicado en Asturias Liberal en julio de 2008 con  este mismo título.

Un gentil exministro socialista me confesó un día: “Luis, el problema de España es que los partidos no perdonan que destaques; si asomas la cabeza, ¡zas!, te la cortan”. Y es una gran verdad: la única forma de supervivencia en la política española consiste en mimetizarse con lo gris, lo anodino, lo triste. Si sonríes, eres un payaso; si trabajas, un trepa; si escribes libros, un coñazo o un loco; si dices lo que piensas, un bala perdida. Consecuencia de esa mentalidad son las trayectorias de nuestros líderes, de una mediocridad pasmosa, quizá más aparente que real. Quien no habla no molesta, y el que habla no sale en la foto, así que todos calladitos, impasible el ademán. Luego, cuando llegan al poder, se destapan las cualidades y defectos contenidos durante lustros.

A raíz de que el concejal madrileño Henríquez de Luna y los demás compromisarios de su distrito, los que llamé Once de la Fama, anunciaran su apuesta por la democracia interna, era de temer que pronto les pasarían la correspondiente factura. Pero nadie podía imaginar que los verdugos madrugarían tanto. Regreso a Madrid después de unos días de asueto y me entero de que a Henríquez le ha llamado a declarar como imputado de no se sabe qué delito —el auto no lo precisa— el mismo juez que está investigando el affaire Guateque, un tema particularmente asqueroso de funcionarios municipales facilitando licencias a cambio de suculentas mordidas. Ya ha aclarado el magistrado que nada tiene que ver un asunto con el otro, pero el daño está hecho. Tanto el diario EL PAÍS, como las agencias de Prensa, titularon la noticia: Primer concejal de Madrid imputado por el juez en el ‘caso Guateque’.

El juez actúa a raíz de la acusación hecha por unos Sres. Goyeneche de que el concejal dio un trato de favor a la empresa propietaria de la tienda Becara, sita en Juan Bravo 18, donde viven los referidos señores. Anteriormente, en 2007, se archivó una querella criminal por el mismo motivo. A raíz de desmentirse cualquier relación de este asunto con el “caso Guateque” se habla ahora del “caso Becara”. Por casos, que no falte, que uno de los secretos para vender periódicos consiste en convertir cualquier acontecimiento en “caso” y de hecho durante años el barco almirante de la prensa morbosa española fue El Caso, precedente de la actual telebasura.

Si no estuviera en juego la honorabilidad de una persona, lo de Becara nos sonaría a errata de becaria y recordaría el caso de la famosa Mónica Lengüinsqui que saltó a la fama mundial por sus actuaciones en el Despacho Oral. Así, el Caso Guateque daría lugar al Caso Becaria y luego, por lógica concatenación, al Caso Achuchón Mañanero. Henríquez no anduvo remiso en convocar una rueda de prensa, ha pedido su comparecencia ante el Pleno del Ayuntamiento y retado al PSOE a unirse a la denuncia de los Goyeneche, en plan “anda majetes, a ver si os atrevéis”. Henríquez puede permitirse toda clase de lujos porque su defensa se basa en el calendario. Resulta que la primera licencia concedida a Becara tiene como fecha el 27 de enero de 1999. Henríquez sólo tomó posesión como concejal un año después, en mayo del 2000.

Cambiar el pasado es una vieja ambición humana, pero las fechas, por desgracia, son testarudas y aunque disfruto de una gran imaginación no soy capaz de concebir que el concejal pueda viajar a través del tiempo, vivir antes de nacer, zamparse una paella antes de guisarla o hacer de concejal antes de que lo elijan. Lo de las fechas tiene más Inri todavía: a pesar de que el auto estaba firmado el 16 de junio, el imputado se enteró un mes más tarde, el 15 de julio, por la Prensa, sin haber recibido la menor notificación del juzgado. Al día siguiente, 16 de julio se presentó el abogado de Henríquez en el juzgado y se enteró de que el auto-inmóvil estaba aparcado apaciblemente entre sus legajos. ¡No había salido de allí! Bueno, algo sí que salió puesto que se dio un garbeo por las páginas de los periódicos. Algún aparcacoches no pudo resistir a la tentación… Por fin el juzgado entregó a la Guardia Civil el esperado auto, para que lo remitiera al imputado. El guardia civil que lo recibió inscribió al margen “recibido a las once y cincuenta del 16 de julio”… 

Ya que hablamos de fechas, resulta cuanto menos curioso que el auto judicial aparezca firmado el 26 de junio, justo el día siguiente a la clausura del congreso nacional del PP en Valencia y que la fecha que se le da para declarar al imputado sea el 29 de septiembre, nueve días después del final de congreso regional del PP, el 19 y 20 de ese mismo mes, congreso para el que Henríquez ha sido designado ponente en materia de Estatutos. El propio imputado ha pedido al juez declarar antes, para no tener que pasarse tres meses sometido al linchamiento mediático. El calendario dice bien claro y bien alto que la acusación que sufre el concejal es de traca, y que quienes pretendían patear a la presidenta Aguirre en el concejil culo, se están equivocando. Lo más lamentable del asunto, es que resulta obvio que la campaña contra Henríquez tiene su origen en el sector babeante-genuflexo del PP y que la resurrección de la denuncia no tiene más objeto que ensuciar una trayectoria. Brillaba demasiado la armadura de la Democracia Interna, había que ridiculizarla. Interpretando un triste papel de mamporrero, el portavoz del PSOE ha pedido al Alcalde el “cese” del concejal —yo creía, tonto de mí, que a los concejales los elegía el pueblo de Madrid— y su expulsión del partido sin esperar ninguna sentencia, ninguna resolución judicial. ¿Que alguien te denuncia ante un tribunal? ¡Eres culpable! ¿Que un juez te llama a declarar? ¡Eres culpable! Ahora que lo pienso, dado que a Pedro Zerolo lo ha llamado a declarar un juez por no sé qué otro asunto, ¿expulsará el PSOE a Zerolo? No entiendo el motivo de que todavía exista gente empeñada en sacarse la carrera de Derecho, abogados, fiscales, magistrados. ¿Para qué? Al final la opinión publicada acusa, sentencia y ejecuta a los ojos de la opinión pública. La etimología de fecha y de fechoría nos remite a los hechos. Fecha viene del latín facta, de factum, que significa hecho. Fechoría se deriva también del verbo hacer, puesto que su origen es el latino factor. Estas realidades etimológicas no hacen sino subrayar la importancia de las fechas para discernir los hechos, y que cuando el hecho es malo y se origina en una voluntad maligna, podemos hablar de fechoría, que es, esencialmente, una mala acción.

Resulta lamentable que se mancillen trayectorias y se gaste el dinero público obligando los tribunales a examinar acusaciones temerarias. Sin embargo, ese esfuerzo para truncar la carrera del intrépido concejal demuestra varias cosas: la primera, que como político ha alcanzado cierta notoriedad; nadie se molesta en calumniar a quien no existe. La segunda, es que resulta inquietante la facilidad con la que los papeles de los juzgados acaban en las páginas de los periódicos antes que en manos de los interesados; y la tercera, todavía más preocupante, es que nuestros juzgadores parecen no saber diferenciar entre antes y después, anterior y posterior, 1999 y 2000. Quizá se perdieron el correspondiente capítulo de Barrio Sésamo. Manrique, revisado por Les Luthiers, lo dejó bien sentado: “cualquier tiempo pasado fue anterior”.

Publicado en Asturias Liberal el 24 de julio de 2008. Enlace aquí

lunes, 6 de junio de 2011

Torrente historiador

España ha vivido en las últimas etapas y más todavía durante el demenciato una intensa inmersión en la vulgaridad. Cuando me hablan del señorío español y de sus históricas modalidades -el recio pero noble señorío castellano, el seny catalán y otras elegantes ilusiones, caídas ya, hace demasiado tiempo, del árbol del corazón, siempre contesto que "El señorío caducó con la televisión".
Porque hoy día el hablar grosero y decir tacos es una especie de deporte nacional liderado por esa perversa máquina que vomita en el salón de nuestra casa toda la fealdad del mundo, ya sea nacional o de importación. Por cierto, las series españoles son inexportables; en Hispanoamérica -nuestro mercado natural- no pueden soportar la vulgaridad de nuestros guiones.

El abismo educativo entre dos Españas
 Consecuencia de la nefasta dejadez en los colegios y de la conspiración televisiva para lobotomizarnos a todos, es que el abismo entre las personas educadas y los horteras es cada día mayor. Y eso no lo arregla ninguna revolución, ni liberal, ni socialista ni de las JONS. El que dice palabrotas se autoexcluye de determinados ambientes donde no se estila el hablar grueso. Hay jóvenes y viejos de muy distintas extracciones -unos pobres y otros ricos- que no dicen jamás tacos porque no necesitan ensuciarse la boca ni humillar la lengua para expresar lo que sienten. El profundo abismo que separa al hortera de la gente educada es particularmente cruel porque hay quien por culpa de padres y profesores ineptos se verá toda la vida al margen de gratas compañías exclusivamente porque no le enseñaron modales a tiempo ni le subrayaron a base de pedagógicos azotes y tirones de orejas el undécimo mandamiento, tan importante como los otros diez, que se reduce a dos palabras: "No molestar".

Torrente, arquetipo de la ordinariez
Signo de los tiempos que vivimos es el gran éxito de las películas de Torrente, personaje que no tiene modelo en la realidad porque nadie puede ser al mismo tiempo tan zafio, estúpido y cobarde. Se supone que Torrente es franquista, del Atleti, ex-policía, patriota español y admirador del Fari. Yo ni soy franquista ni del Atleti pero tengo mucha simpatía por el Fari -me hacía gracia su gitana vitalidad-, por España  y por la policía -carca que es uno, que le vamos a hacer- y maldita la gracia que me hace Torrente. Eso sí, como caricatura, hay que reconocer que Torrente es un hallazgo; sus rasgos recuerdan a esos patrioteros -que no patriotas- que ni tienen hijos ni trabajan, ni pagan impuestos pero creen que amar a la patria consiste en manifestarse como xenófobo y racista, mira tú qué bien. Torrente, como es lógico en un personaje de su calaña, odia a los franceses y a los ingleses. En Misión en Marbella, Torrente lanza un cohete sobre Gibraltar "Gibraltar español, o pa nadie" y cuando ve que el cohete funciona se lamenta "si llego a saber que funciona, lo apunto pa Francia". Nuestro patrioterismo es así de cutre; nos falta talento para inventar cuentos tan divertidos y entretenidos como La Bruja Novata así que preferimos recurrir a la estética de albañal y a la provocación de niños de cinco años repitiendo como conjuros caca, culo, pedo, pis.

Un artículo de Pérez Reverte
No sé por qué he pensado en Torrente al leer un artículo reciente de don Arturo Pérez Reverte, publicado en el semanario XL y que podéis leer en línea aquí.
Confiesa el autor de El maestro de esgrima, que le gusta de vez en cuando disfrutar "como gorrino en bancal de zanahorias". La verdad es que me divierte mucho la idea de ver a don Arturo todo rosa y hermoso, con un rabo a lo Buendía, come que te come zanahorias... La imagen no me cuadra bien con la idea que tenía del escritor, de rostro amable y barbado, pero a todos nos puede dar el siroco. El artículo en cuestión no hace mucho por la fama de su autor. Reproduzco -espero que la SGAE no me mande fustigar con látigos avinagrados- algunas líneas significativas:

Hace tiempo que no cuento una de esas historias de navegaciones y batallitas que me gusta recordar de vez en cuando. También llevo años sin mentarle la madre a la pérfida Albión; que, como saben los veteranos de esta página, siempre fue mi enemiga histórica favorita. Si como lector disfruto con los libros que cuentan episodios navales o terrestres, disfruto mucho más cuando quienes palman son ingleses. Como español -cada cual nace donde puede, no donde quiere- estoy harto de que todos los historiadores y novelistas británicos, barriendo para casa, describan a los marinos y soldados de aquí como chusma incompetente y cobarde que olía a ajo. Por eso, cuando tengo ocasión de recordar algún lance donde a los súbditos de Su Graciosa les rompieran los cuernos, disfruto como gorrino en bancal de zanahorias. A otros les gusta el fútbol.

Hombre, ese tipo de declaraciones, en un bar comiendo una ración de oreja a la plancha y con dos vinos, está bien. Yo las he soltado -y espero soltarlas- peores y muchísimo más gordas. Pero publicarlas, así, de sopetón, en el mejor y más leído semanario de España que es el XL no es una buena idea. Me imagino las rasgaduras de vestiduras de nuestros fariseos rojigualdas si un autor inglés escribiera, hoy, en el Times o en el Guardian que disfruta mucho con historias en las que los que mueren son españoles. Ya veo la reacción: "¡La Leyenda Negra! ¡Nos odian! ¡Nos despresian! ¿Por qué no nos quieren, señor?"

Charles Esdaile
Pero bueno, nadie me obliga a leer al Sr. Pérez Reverte, ni la revista XL; con no comprar ABC los domingos se ahorra uno muchos disgustos. Lo que sí me ha molestado es que el Sr. Pérez Reverte, en su agresiva logorrea, maltrate a un distinguido hispanista como Charles Esdaile, al tratar de una cruenta batalla de la Guerra de Independencia de la que sin duda sabrán mucho los especialistas pero lo que es un servidor, ni papa, oiga. Y entre esos especialistas se encuentra el Sr. Esdaile que para eso lleva décadas buceando y fisgando en los archivos para reconstruir aspectos de nuestra historia, archivos donde suponemos que el Sr. Pérez Reverte -que nos perdone si nos equivocamos- nunca ha puesto ni pondrá los pies. El Sr. Esdaile no escribe artículos incendiarios sino libros gordos con montoooones de notas al pie que es como escriben los historiadores. Hay otros especialistas sobre la Guerra de Independencia que, como el Sr. Esdaile, se han tirado años de su vida entre papeles y documentación original. Y naturalmente tienen esos señores todo el derecho del mundo a discutir los trabajos del Sr. Esdaile. Esos especialistas, y no el Sr. Pérez Reverte, pueden y deben criticar y autocriticarse, que precisamente el Conocimiento no nace de una divertida charla en El Churro Alegre sino de la exposición serena de los datos. En las ciencias históricas no hay ganadores ni perdedores, hay sencillamente datos, acreditados o no, y opiniones, justificadas o no, y tan importante es demostrar que una teoría es acertada como falsa, porque no se trata de ganar premios a la testosterona sino de desentrañar la esquiva y evanescente verdad.

La ignorancia es osada
España disfruta de magníficos historiadores foráneos o forasteros que a veces mantienen enfoques diametralmente opuestos pero se han ganado el respeto de la comunidad científica. Yo no le enmendaría la plana a Ozanam sobre el reinado de Fernando VI, ni a Diego Tello sobre Ricardo Wall, ni a Agustín Rodríguez sobre la historia de la marina española, ni a Fernando Puell sobre la historia social del Ejército, ni a Juan Pando sobre tantos temas en los que ha sido pionero, ni a Gibson sobre el asesinato de Calvo Sotelo o Paracuellos. Son los maestros, los primeros de la clase, los que saben. A Dios gracias, hay lugar para la excelencia en este mundo. Y para llevarles la contraria a esos señores, hay que atarse los machos y dedicar unos veinte años de la vida a los temas que han estudiado entre legajos polvorientos.
Stanley Payne y Paul Preston tienen ideas muy distintas sobre la Segunda República, pero ambos se han ganado el derecho a hablar ante sus colegas porque ambos han publicado, como Esdaile, libros gordos con muchas notas. Entonces, ¿a qué viene la diatriba de un gran escritor y periodista contra un distinguido investigador que, además, tiene una visión de la Guerra de Independencia renovadora?
Lo más lamentable del asunto es que el bueno de Pérez Reverte estoy seguro de que no sabe nada de Charles Esdaile, y que si se conocieran serían los mejores amigos del mundo, saldrían de copas por Madrid y acabarían cruzando la espada en alguna de esas divertidas batallas en las que participa el británico historiador, pero ya se sabe, Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.

Una opínión de Julián Juderías sobre los hispanistas
Supongo que ni siquiera Pérez Reverte en un momento de máxima exaltación se atreverá a despreciar la grandeza de Julián Juderías, inventor de la imagología y padre de una obra mil veces plagiada como La Leyenda Negra. Pues el discurso de ingreso de Julián Juderías en la Real Academia de la Historia fue un canto de amor a todos esos hispanistas que, como el Sr. Esdaile, en lugar de dedicarse a otros oficios más rentables como banquero, proxeneta o sexador de pollos, han elegido la rara vocación de estudiar España y los españoles. Vale la pena recordar algunas líneas:

¿No estamos en lo cierto afirmando que nuestra Historia la han escrito los extranjeros y que a duras penas se hallaría en nuestras bibliotecas libros nacionales que tratasen, no de todos, sino de algunos de los temas estudiados por los autores que acabamos de enumerar? Y si de los dominios de la Historia propiamente dicha pasamos a los de la literatura y del arte, comprobaremos que han sido los extranjeros quienes han escrito la Historia de nuestras letras, los que han analizado las obras de nuestros autores más famosos, que a ellos se debe no poca parte de la celebridad indiscutible de que gozan algunos de nuestros clásicos, y que también nos es forzoso acudir a sus obras para darnos cuenta cabal de la influencia que ejercieron sobre el mundo en los dominios del espíritu.

miércoles, 1 de junio de 2011

Freud y los pepinos

El profesor Rolf Sturmbannhahn, de la Universidad de Tubinga, ha anunciado el descubrimiento de una obra inédita de Freud, "Kurze Erklärungen über die Krümmung der Gurke" -en cristiano Breves consideraciones acerca de la curvatura del pepino- que revela la gran inquietud del maestro vienés por la recurrente presencia del pepino en la idiosincrasia del Super-yo colectivo centroeuropeo. Es una obra de juventud, de cuando todavía el padre del sicoanálisis cuidaba a su clientela a base de farlopa y en algunos extremos recuerda la tesis de Karen Owen.
El estudio de Freud debe mucho a un predecesor francés, "Le rôle de la banane dans la pathologie amoureuse" de Ferdinand de Salconar, gran estudioso de la influencia de los vegetales en la obra de Arcimboldo y autor, a su vez de una tesis doctoral sobre Pipino el Breve, padre de Carlomagno.
 Precisamente, Jacques Lacan ya denotaba que quizá la obsesión sexual de Carlomagno se derivaba de aquel mote de su padre, esposo de Berta del Gran Pie. Empeñado en demostrar que de breverías nada y que a él, en cambio, se le conociera por Magno, tuvo el padre de Europa seis mujeres legítimas y unas cuarenta concubinas, lo cual no llamaría la atención en un príncipe musulmán pero siempre resultó algo curioso en un monarca cristiano y además santo -en Francia hubo durante siglos una fiesta de Saint Charlemagne-.
Notaba Lacan que el fenómeno de Carlomagno respecto de su padre es exactamente contrario a la anulación sufrida por Luis XIII ante la infinita fertilidad de Enrique IV de Borbón, empeñado en demostrar que Bourbon y embourber tienen un mismo origen. Hoy día se calcula que nueve millones de franceses descienden del muy rijoso Enrique IV, que con democrático criterio conoció en el más bíblico sentido tanto a las sofisticadas damas de su corte como a las más sencillas campesinas. El más verde monarca europeo llegó a confesar -mienten algunos- que "hasta que cumplió cuarenta años, creía que aquello era un hueso", lo cual tiene más mérito si consideramos que no se bañaba más de tres veces al año y su mujer lo llamaba afectuosamente "el chivo" no tanto por sus aficiones como por su nada embriagador aroma a chotuno.
Su hijo, Luis XIII, fue un tímido sexual del que no se sabe bien si le gustaba la carne o el pescado, pero practicar no practicaba; quizá la panspermia de su padre le puso el cimborrio a media asta... Algo de Enrique IV le ha quedado a los dirigentes de Francia, ya que sus presidentes Giscard y Mitterand no pasarán a la historia por su castidad. Giscard, además, en sus momentos de íntima locura se pone su peluca de Luis XV -salidísimo monarca- del que por lo visto desciende por la mano izquierda.
En Alemania, Austria, y en general en todo el mundo germánico, hay una obesión por lo español desde que el señor Jellinek le puso a los coches de la casa Daimler el nombre de su hija Mercedes. Esa obsesión se traduce en la manía de llamar Apotekhe las farmacias mallorquinas, que hace falta ser gilipollas. La obsesión es consecuencia de una confusión lamentable en la que incide Freud en el manuscrito recién descubierto cuya traducción nos brinda nuestro generoso amigo el distinguido germanista japonés Ken Naboduro:

Alemania es patria del luteranismo, confesión sexualmente confusa puesto que ya se sabe lo del amor luterano un día por el útero y otro por el ano, a fuerza de dar y tomar los alemanes han acabando siendo cristianos que adoran a los árboles y transmiten a sus hijos su pánico al pepino. En los cuentos de nuestra infancia -prosigue Freud- el Coco era un Español cargado de pepinos. El espíritu castrador del protestantismo se traduce, también, en la obsesión de asar las salchichas. La salchicha, cuerpo eminentemente fálico, sufre en Alemania un proceso inquisitorial, un verdadero tormento en el agua hervida o a la plancha.

Solo queda por añadir que de aquellos polvos vinieron estos lodos y que la leyenda negra del pepino español en Alemania se deriva directamente de una patología psicosexual cuyos rasgos ya había adivinado Freud en este trabajo cuya autenticidad ha sido corroborada por todos los especialistas.

La aspirina ¿con gas o sin gas?

Noche de insomnio, releo mi ejemplar de Los que tapan el Sol, de Jorge Dotta:

Siempre hay un bar en el que alguien espera. Hay veces en que quienes esperan son varios y el ambiente está cargado por la tensión y la incertidumbre. Hasta los camareros están incomodados por esa vibración a pesar de estar acostumbrados a ver esperar y a consolar a algunos desgraciados que ven que se irán de allí con una soledad mayor de la que traían al entrar.

Siempre hay un bar en el que alguien espera... siempre hay alguien a la espera de un bar. Tiene razón el maestro Dotta, los bares son propicios, allí esperamos, al amor o al amigo; son templos de la esperanza y del desesperar, cuando ya toda espera es vana pero la mente se empecina en recrear los eslabones pulverizados por un capricho.
Toda nuestra cultura se teje con los hilos invisibles de bares, cafés y terrazas, esos espacios libérrimos pero reglados, remansos en el gran río de la vida en el que durante un instante, saboreas la amistad, el amor o una conversación. Ya no podré montar el Churro Alegre -han prohibido el tabaco- y los Siniestros han ganado la partida. En lo que va de año, creo que sólo he ido a un bar cinco veces -o cuatro- porque me proporciona una indecible tristeza respirar ese ambiente tan saludable y tan coñazo. Algún día ya no habrá bares en Madrid donde tomarte unos callos o una oreja a la plancha, todo será light a la medida de nuestras anoréxicas ministras. Veo espacios acristalados, con camareros en bata blanca distribuyendo pildoritas a la concurrencia.
- ¿Me pone una clara de limón?
- No, no es posible, todavía estamos en la Hora Sana, hasta las once de la noche no podemos servir alcol.
- Empezamos bien... ¿Y lal limonada a secas, o una Cola-Loca?
- Le recuerdo, señor, que las bebidas gaseosas están prohibidas porque el azúcar es malo para los dientes y la sacarina da cancer.
- ¿Y unas croquetitas?
- Nos han prohibido freír, por el tema del aceite.
- ¿Unas patatitas al alioli?
- Patatas hay, pero no podemos añadir salsas que incorporen huevo, aunque esté liofilizado, por la salmonelosis.
- ¿Un chorizo a la cazuela?
- Pero bueno, ¿Vd. quiere matarse? ¿Sabe Vd. la cantidad de nitratos y colesterol de la que hablamos?
- Oiga, no quiero ofenderle, pero... ¿Vd. es camarero, verdad? Y no un piiip médico de los piiiip.
- Pues no señor. Ya no hay camareros. Ahora somos Técnicos en Atención Pública Alimentaria (T.A.P.A.). Para llegar a este puesto tuve que formalizar dos años de preparación profesional y superar la correspondiente oposición.
- (Murmullos indescifrables)
-¿El señor desea?
-La verdad es que desear, el señor desearía arrancarle a usté el hígado, y freírlo encebollado, con sus toxinas y todo y luego me lo comería con las piiiip patatas fritas en la piiip de aceite de motor, piiiip, pero como no es culpa suya sino del piiip del Zapa y sus Siniestros, le rogaré que me traiga una aspirina bien gorda y una empalmicina forte.
-La aspirina, ¿con gas o sin gas?
- Al natural.
- ¿La empalmicina, con ginseng?
-Sí, con efecto turbo-visagra de endurecimiento reforzado.
Tiempo al tiempo, estas líneas se estudiarán en las facultades y manicomios como La Gran Profecía. Al final, siempre viene alguien a taparnos el sol, y Diógenes en su barril, revienta de rabia.