Vuelvo a ocuparme de mi blog

De paso recupero artículos míos en los desaparecidos portales suite101.net y asturiasliberal.org o artículos borrados de la versión electrónica de abc, preservados por archive.org o por la memoria caché de google.

LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

"Mais on ne se bat pas dans l'espoir du succès ! Non, non c'est bien plus beau lorsque c'est inutile ! "

lunes, 30 de agosto de 2010

El censor de blogs


¿Sobrevivirán los blogs a las tentativas de intimidación?

Origen de la censura
El miedo a la letra impresa surgió con el invento de la Imprenta en los países del Rhin. El descubrimiento se atribuye a Gutenberg, pero quizá hubo otros coetáneos suyos que también tuvieron un papel importante en el asunto. Gutenberg no era ningún tonto y sabía cómo se las gastaban Los Que Mandan, así que su primer libro fue un ejemplar de la Biblia, por si las moscas. Si se le hubiera ocurrido publicar otra cosa quizá lo habrían quemado en la plaza pública...
En el mismo momento en que surge la posibilidad de crear algo parecido a una opinión publicada, los amantísimos reyes, bondadosos pontífices y demás autoridades preclaras se tomaron la molestia de legislar al respecto: no vayáis a pensar que se les ocurrió algún plan para alfabetizar al personal, no. De lo que se trataba era de prohibir que los pocos que supieran descifrar garabatos pudiesen leer algo que a ellos no les gustara.  En España la primera pragmática sobre control de material de impresores es de los Reyes Católicos, de 1503, y la publicó hace ya tiempo Carlos Sanz, que se pasó media vida dando a conocer los documentos más importantes de nuestra Historia Moderna.
Hace poco pude consultar en  el AGA de Alcalá de Henares el expediente de Censura sobre el clásico de Juderías, La Leyenda Negra, y me sorprendió comprobar lo organizaditos que estaban los censores franquistas. Tenían unas fichas preimpresas donde con sólo marcar cruces podían determinar si un libro era contrario a la moral, a la religión católica, a las autoridades, etc. El investigador Paco Rojas se pasó años trabajando con esos expedientes en el marco de sus trabajos doctorales y publicó al respecto un artículo muy interesante cuya lectura recomiendo vivamente (ver aquí).

La revolución de los blogs
Los blogs o bitácoras son un instrumento extraordinario que nos permiten dar a conocer ideas y pensamientos de un modo instantáneo. Los blogs están abiertos a todos, son universalmente accesibles, pero en realidad tienen una dimensión personalista, casi íntima. Te leen amigos o conocidos que saben que existe tu blog en función del bombardeo al que sometes su correo. Le escribes al amigo "he colgado un artículo en tal enlace"  y el amigo te leerá o no, pero por lo menos puede leerte con un solo clic de ratón.
Es una norma no escrita de educación informar a los amigos de que escribes algo -alguno se ofende si no se lo dices a él pero sí a Mengano- pero también es otra norma de educación no pedir cuentas de la lectura "¿Me leíste?" salvo que el contenido le afecte. Luego existen normas de protocolo bloguero, "si yo enlazo mi blog al tuyo, tú enlazas el tuyo al mío", "si yo dejo un comentario en tu blog tú dejas un comentario en el mío", etc.

Creativos y yermos
Los blogs reflejan distintas tendencias; el mío es como yo, más bien carca; tengo otros amigos que hacen blogs más bien de izquierdas o partidarios del nuevo modelo de sociedad con el aborto, la eutanasia y el canibalismo normalizados. Hay blogs sobre prácticamente cualquier tema que se le pueda ocurrir a la mente más calenturienta y me extraña que Mirameba no tenga el suyo.
El blog muchos lo ven como remedo de periódico electrónico o solución de libertad frente a censuras mediáticas: no tengo columna en un periódico así que publico lo que me da la gana en mi blog; en otros casos es más bien una invitación a que otros opinen y en eso se asemeja a un foro.
A todas las distinciones y categorías de blogs podemos añadir que existen esencialmente dos, los creativos y los yermos, en función del ingenio con que se abordan las cuestiones. Existen pocas herramientas como los blogs que permitan de inmediato juzgar cómo escribe alguien y si se le secó el cerebro o todavía le bailan las neuronas.

El blog de políticos, una interesante novedad
En España los políticos están completamente separados del público por estructuras autónomas de poder que llamamos partidos y que se organizan internamente en función de redes de grupos basados en la amistad o los intereses.
Los blogs de políticos son muy positivos porque le permiten al político expresarse de un modo más libre ante un auditorio potencialmente universal pero en el fondo restringido a un grupo de amigos o miembros del partido. A mí los políticos con blog me parecen más interesantes que los demás porque asumen el riesgo de dar a conocer su opinión en un país en que la única forma acreditada de supervivencia consiste en adoptar un tono gris, de no opinar sobre nada y de carecer de cualquier tipo de personalidad. Desgraciadamente, en lugar de fomentarse esa amable forma de difusión de la idea propia, hay quien pretende hacerle pagar al bloguero un precio por sus opiniones. Por eso pocos son los políticos con blog de verdad. Y es una pena porque, si de algo está necesitado el público en España es de un contacto más directo con sus representantes.
La gente más inteligente y menos cerril -suelen ser los mismos- que están en los partidos españoles procuran mantener un blog y valoran esa herramienta.
En el PSOE tenemos, en su página oficial una sección de Blogs del Día donde suelen promocionarse los blogs del PSOE más zapateril, como pueden ser el del ministro José Blanco  -el más entretenido de la línea monclovita- pero hay muchos más blogs socialistas como el de Luis Solana, a veces muy interesante, o el de la doctora Sánchez Carazo que además de los temas políticos habituales se preocupa por cuestiones tan simpáticas y necesarias como la accesibilidad.
El PP en su día quiso controlar una serie de blogs que pertenecían a dos familias de partidarios, los blogs anti-zp que florecieron sobre todo entre 2004 y 2008 y los blogs pro-Rajoy. Ese deseo de control supuso la auto-liquidación de la segunda de las plataformas. Ahora los de Génova tienen una plataforma y una más variada blogósfera en la que se expresan algunos destacados ex-ministros, diputados o senadores y en Madrid otra ágil plataforma que combina blogs de autor, nacionales y madrileños vinculados todos al universo pepero.
Personalmente pienso que los blogs más interesantes del Partido Popular son los de personalidades con amplia experiencia de comunicación como García Gay, cuya bitácora ofrece una vitalidad de la que carecen otras porque trata de cuestiones sociales, humanas y personales mucho más allá de la política misérrima del quítate tú que me ponga yo que parece ser el alfa y el omega de nuestros representantes. También tenemos blogs destacados en otros partidos, como el de Rosa Díez y el de Anasagasti.

Los negros de blogs
Una de las características de los blogs es que deben ser renovados con cierta frecuencia para mantener el interés y el elemento característico de todos los políticos es la ausencia de tiempo. No sé qué súcubo, íncubo o cabronazo al cubo les hace la agenda a los políticos que consigue tenerlos ocupados desde la aurora hasta la noche y no tienen ni tiempo de leer. Contaba Leopoldo Calvo-Sotelo, hombre leidísimo y cultísimo, que cuando dejó Moncloa tras año y medio tuvo que "reaprender a leer" con novelas policiacas porque el tiempo que estuvo allí no tuvo la oportunidad de entregarse al placer de la lectura. Había perdido el hábito.
El político se alimenta de "actos", de los que algo más del 99% son completamente prescindibles pero que su entorno y él mismo se convencen de que son in-dis-pen-sa-bles.
Si les falta tiempo para leer, imaginaos si tendrán tiempo para escribir. Así que ha surgido un nuevo oficio, el de negro de blog, equivalente al ghost writer polanskiano que escribe lo que su jefe firma como el becario en las redacciones de prensa. Naturalmente cuando eres negro no te esmeras, y si te pagan por ello o recibes alguna compensación lo que no quieres es meter al jefe en líos. De ahí que muchos blogs de políticos sean insufriblemente aburridos porque los supuestos autores  quieren limitarse a cumplir con cierta cantidad de líneas diaria pero no quieren problemas, así que podan todo aquello que pudiera hacer interesante su texto. No vierten una sola opinión divertida o imaginativa sino que incurren en ese error tan español de pensar que la seriedad se mide en unidades de tedio y si les aplicaras el coñazómetro seguro que se disparaba la aguja.

El censor de blogs, una nueva especialidad
Cada tecnología ha desarrollado su propia Censura. Cuando se inventó el cine, surgió la censura de las películas, luego se desarrolló la televisión y surgió la censura televisiva como la que ejerce ahora el Ministerio de la Verdad del Gran Inquisidor Sebastián. Y con el desarrollo de los blogs hemos visto surgir una nueva especialidad que es el censor de blogs, que se dedica a censurar blogs. No me refiero a la censura oficial que como en China o en Cuba mete en la cárcel a cualquiera que piense distinto, sino al otro tipo de censura que nace de la tentativa de intimidación. De lo que se trata es de coartar la libre expresión del bloguero, invadiendo el espacio de comentarios, insultando o criticando al autor o supuesto autor para convencerlo de mantener una línea entre mierdosa y nebulosa, ese gris más allá de lo gris que caracteriza todo lo oficial en España. Un medio señala el blog de Fulano, "el diputado Fulano dice en su blog que tal e incluso cual". Automáticamente, una cierta cantidad de desocupados van al blog de ese señor y le insultan.
Eso mismo está ocurriendo ahora con los blogs de dos personalidades del Partido Popular, Opinión en Vanguardia, del diputado regional madrileño Juan Soler-Espiauba y Political Incorrectness, del concejal madrileño Ángel Garrido.
Ya veremos si con el tiempo los políticos son capaces de apostar por la comunicación directa o acaban acobardándose y retirándose como caracoles en la conchita.
Sería una pena.

viernes, 27 de agosto de 2010

La derrota del ateísmo

El cruel programa ateológico ha fracasado

Sumergirse en Marx
Encabeza este blog una serie de márximas, perdón, de máximas, entre las cuales una muy marxista, me refiero a la de Groucho Marx, el del bigote pintado, que siempre me ha gustado más que el otro Marx, el de la auténtica barbaza.
Hace unos días me sumergí en puro marxismo, en el sentido más literal que puede darse a un bautismo. Marx es uno de los viales de la Universidad Autónoma de Madrid, y allí -o para ser más exactos, en Freud casi esquina con Marx- está la piscina de verano. Es una piscina algo triste, sin árboles, pero la piscina misma es excelente y fresquita.
Quizá esta entrada es consecuencia de aquel chapuzón en honor de quien inspiró una doctrina tan humana como la comunista, con sus cien millones de muertos; digo humana porque si matar es humano, me reconoceréis que el comunismo y el marxismo todo han sido humanísimos... Y sorprende menos que el ex-rector de la UAM y actual ministro de Educación  hiciera doctor honoris causa al Sr. Carrillo. Humano, muy humano...

El callejero de la UAM
Naturalmente la calle de Marx fue aprobada por el Ayuntamiento de Madrid donde manda el Partido Popular, siempre tan coherente en sus manifestaciones, junto a otros nombres de filósofos y científicos, entre los cuales sólo se incluyeron los nombre de tres españoles:  la mejicana Sor Juana Inés de la Cruz y dos antiguos profesores de la Autónoma, el científico Nicolás Cabrera -tío de la ministra- y el jurista Francisco Tomás y Valiente, asesinado por la ETA. Y es que Cajal o Severo Ochoa eran poca cosa, pienso, para la Autónoma, habiendo un Nicolás Cabrera. Y en el campo del derecho, el padre Vitoria o Gumersindo de Azcárate merecían ser olvidados... Podeís ver aquí el mapa del referido callejero.
Como somos así de listos, los genios de la Autónoma no dieron calle a San Agustín o Santo Tomás, ni a Ortega, ni a Marías, ni a Mariana, ni a Unamuno, pero sí a Confucio que ha tenido un papel tan importante en la cultura occidental -sobre todo en la española- y cuya visión de la mujer era tan moderna y esclarecedora: "Tal es la estupidez del carácter de la mujer que en todas las cuestiones le incumbe desconfiar de sí misma y obedecer al marido". San Pablo, al lado de Confucio, era un liberal... Para compensar, mujeres hay otras dos, además de Sor Juana Inés, que son Marie Curie, la descubridora del Radio, y Safo, la inspiradora de toda clase de sabrosas tortillas y ricos bollos. No hay ninguna otra española, aparte de la monja mejicana: Pardo Bazán o Clara Campoamor debían parecer demasiado burguesas.

La fe como consuelo y elemento vertebrador
Volviendo a Marx, me gustaría reflexionar acerca del fracaso espectacular del marxismo en su obsesión por desterrar la religión y la superstición.
No sé cuál será vuestra visión de la religión; la mía  -no me refiero a mi fe y a mis vivencias personales- es la de un fenómeno humano digno del máximo respeto, que da esperanza a la gente, que permite educar a los niños y estructurar la sociedad. Todos los chiquitos del mundo necesitan cariño, besos, abrazos, un par de azotes, y algo de fe sin la cual resulta difícil enfrentarse a una vida dura, breve y que acaba peor que fatal.
Un mundo sin fe es un mundo sin esperanza y allí donde los sicópatas han impuesto el ateísmo oficial, la gente no ha sido más feliz, y la sociedad se ha desvertebrado.
Ya decía en este sentido el muy cleroclasta Voltaire en una epístola famosa "Si Dios no exitiera, habría que inventarlo" y ponía a caldo al autor o autores anónimos de un clásico del ateísmo, Los Tres Impostores, reeditado y refundido por el barón de Holbach, autor de El Cristianismo desvelado. Holbach, como tantos otros hijos de las Luces pensaba ser original y chanchipiruli con su ateísmo para minorías y en el prefacio de su obra, tras expresar su más profundo desprecio por el pueblo ignorante, escribe con ejemplar candidez: (no hace falta traducción): 

Ne sont-ce pas des idées religieuses et surnaturelles qui firent regarder les souverains comme des dieux ? C’est donc la religion qui fit éclore les despotes et les tyrans
Así que según el iluminado Holbach sería la Religión la responsable de la tiranía y la divinización de los reyes. Pues mira tú qué cosas, en el orbe marxista ocurrió exactamente al revés: se rindió culto a los mayores tiranos, monstruos que mataron millones en nombre del ateísmo. Así que le podríamos decir a Holbach, nada científicamente, "Tas colao con el carrito del helao". El error de Holbach es semejante al de los que decían que el Real Madrid era "el equipo del Régimen". Era exactamente al revés: el Régimen se volvió madridista cuando el Madrid empezó a ganar Copas de Europa. Pues ocurre lo mismo con la política y la fe; son los Tiranos los que han utilizado la fe, no al revés.

El corazón de un mundo sin corazón
Karl Marx -cristiano de la Iglesia luterana- reconocía que la religión es el corazón de un mundo sin corazón, aunque él abogaba por suprimirla en un texto famoso de su Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel. Como mis conocimientos de la lengua de Goethe no  me permiten ni pedir un par de huevos fritos con arroz, uso la siguiente traducción de la Dr. Angélica Mendoza -a partir de la versión italiana- publicada por la Editorial Claridad de Buenos Aires.

La miseria religiosa es, al mismo tiempo, la expresión de la miseria real y la protesta contra ella. La religión es el sollozo de la criatura oprimida, es el significado real del mundo sin corazón, así como es el espíritu de una época privada de espíritu. Es el opio del pueblo.
La eliminación de la religión como ilusoria felicidad del pueblo, es la condición para su felicidad real. [...] La crítica de la religión desengaña al hombre, el cual piensa, obra, compone su ser real como hombre despojado de ilusiones, que ha abierto los ojos de la mente; que se mueve en torno de sí mismo y así en tomo de su sol real. La religión es meramente el sol ilusorio que gira alrededor del hombre hasta que éste no gire en torno de sí mismo.
La tarea de la historia, por lo tanto, es establecer la verdad del acá, después que haya sido disipada la verdad del allá. Ante todo, el deber de la filosofía, que está al servicio de la historia, es el de desenmascarar la aniquilación de la persona humana en su aspecto profano, luego de haber sido desenmascarada la forma sagrada de la negación de la persona humana. La crítica del cielo se cambia así en la crítica de la tierra, la crítica de la religión en la crítica del derecho, la crítica de la teología en la crítica de la política.
El texto de Marx es original -aunque se remontara a pensadores del siglo XVIII- e interesante, como todo lo que escribía (en este blog reproduzco su filípica contra Simón Bolívar que extraigo del formidable portal marxists.org). No entiendo por qué hay gente que se sorprende de que personas de formación o simpatías marxistas quieran acabar con los sentimientos religiosos. ¡Pues claro que quieren! ¡Si lo decía su Santo Patrón! ¡Si estaba en el programa! Habría que saber, claro está, en qué sentido empleaba Marx el término eliminar al referirse a la religión.
El fracaso del programa ateológico
El siglo XX vio el alfa y el omega de ese programa ateológico de Marx. Sus seguidores llevaron a la práctica los deseos del maestro -o lo que ellos creyeron ser tal- a base de destruir templos y aniquilar vidas (La foto es de la iglesia de Santa María, en Villena). Hoy el marxismo no es más que un nombre más para una antiquísima y proterva institución: la Tiranía. Marxistas son los sátrapas de China que han implantado el comunismo capitalista, sistema que ignora los derechos del hombre y del trabajador y donde reina el más absoluto desprecio por la vida; marxista es el régimen de Corea del Norte, donde todos los recursos de la nación están al servicio de los caprichos de una dinastía familiar. El socialismo fascista y el socialismo marxista tienen el raro y no sé si envidiable privilegio de constituir los movimientos más homicidas creados por el hombre. No sé si Marx, de volver a nacer, vería complacido u horrorizado la influencia de su obra, que yo no puedo ver más que como semillero de injusticias.
En ese sentido, los marxistas estuvieron a punto de solucionar los problemas del mundo sin corazón, arrancándoselo de cuajo, por medio del exterminio: nadie negará el valor epistemológico del genocidio: ¡muerta la Humanidad desaparecen sus problemas! De haber vivido Stalin unos años más el Imperio Soviético hubiese regresado a un estado primigenio y preterantrópico, 22 millones de kilómetros cuadrados sin un solo habitante, el paraíso de todos los ecologistas: pajaritos haciendo pío pío, castores, osos y tigres siberianos.
La adoración de estatuas y momias, contradicción del marxismo
Marx no quiso aceptar que adorar e idolatrar son condiciones humanas, que si le quitas Dios al hombre buscará dioses en otros hombres, ya sean futbolistas, actrices, modelos de alta costura o tiranos. Todavía hay quien hace cola en Moscú para desfilar ante el momificado fiambre de Lenin y tributar su homenaje ante el asesino de cientos de miles; una pena que no exhiban ya a Stalin, asesino de millones, en su propia pirámide.
En Corea del Norte, todo está al servicio del Ungido, el Querido Líder Kimg Zong Il, hijo del Estimado Líder Kim Il Sung. En Mansudae podéis contemplar el puro producto del marxismo a la salsa coreana. Una estatua gigantesca de Kim Il Sung bañada en oro ante la que se inclinan los coreanos...
Estados ateos que convirtieron en Dioses a hombres cuyo currículum puede resumirse y medirse en miles de metros cúbicos de sangre derramada, en decibelios de alaridos de los torturados...
Como la sangre de los mártires es semilla de cristianos, la reconstrucción de Rusia tras la pesadilla comunista ha ido pareja con el renacimiento de la fe ortodoxa y en toda la Europa mártir la gente abarrota las iglesias que están vacías de jóvenes en España. Y es que no hay nada como una temporada sumergido en el marxismo para volverse cristiano de veras. En cambio, en España el nacionalcatolicismo sólo produjo curas comunistas y obispos etarras.
Sic transit etc.

jueves, 26 de agosto de 2010

Los pies de Madre Teresa

Esos pies deformados por los años son los de Teresa de Calcuta

Hoy se cumplen cien años del nacimiento de Teresa de Calcuta, para mi gusto la gran renovadora del discurso de la caridad, que siempre es algo personal, de una persona a otra persona y la base de todo el cristianismo. Sin caridad el cristianismo no es más que la versión más popular del judaísmo, y un lío de teólogos que para qué te quiero contar.
Sujetar la mano del moribundo es más útil que hacerle leer promesas siempre incumplidas de supuestos milagros médicos. Todos -incluyendo los multimillonarios que se gastan una pasta en la Clinica Mayo- acabaremos en una cajita o en un cenicero y lo único que espero al respecto es que cuando me toque a mí -cuanto más tarde mejor- alguien sujete mi mano y que la agonía sea breve.
Creo que al enfermo terminal le sienta mejor que le hablen del amor de Dios, o que le digan "te quiero" y le acaricien, a que le cuenten que la Nada le acogerá con sus eternos brazos de olvido.
Nunca le agradeceré bastante a Dominique Lapierre haber escrito La Ciudad de la Alegría, aquella magna obra dedicada a lo más importante que tenemos las personas, la dignidad y la esperanza. En ese libro estupendo aprendí a descubrir la labor de la albanesa que fundó las Misioneras de la Caridad.
Teresa de Calcuta, como todos los santos de verdad, tuvo enemigos implacables, sobre todo los mediocres, los que siempre se burlarán de todo aquello que son incapaces de concebir o realizar. "Mejor mofarse que arrepentirse" es su lema, y prefieren usar la cabeza para embestir y no tener que pensar.
Madre Teresa fue una luchadora magnífica contra el aborto. Su lema, "No los matéis, dádmelos a mí" lo han llevado a la práctica sus hijas Misioneras. Son muchos miles hoy los adultos que un día fueron bebés acogidos por unas monjitas paupérrimas.

"Madre", un tributo fotográfico de Mario Podestá
En su día me conmovió una bellísima exhibición fotográfica en la Biblioteca Nacional que exponía el trabajo de Mario Podestá, un gran profesional que murió, como tantos otros, haciendo su trabajo en Irak. La imagen de los pies de Teresa es de esa exposición.
Podéis observar algunas de las fotografías de ese gran artista AQUÍ Se trata de la misma exposición, en la Biblioteca Nacional Argentina. En Podestá no existe el menor atisbo de esa cursilería o pesadez que con frecuencia deforma las mejores intenciones de los propagandistas bienintencionados.

La fama no empañará su obra
A la Madre Teresa muchos quisieron utilizarla. Desde los Papas hasta Lady Diana pasando por toda clase de sacamuelas de la política, todos querían hacerse una foto con ella. Hasta le dieron un Premio Nobel de la Paz, que es un premio normalmente reservado para terroristas o hipócritas consumados.
Ya muerta, a esa mujer sencilla le tributaron funerales de estado en la India -su patria de adopción- y en Albania, su patria chica, le han puesto su nombre al aeropuerto de Tirana. En realidad, a Madre Teresa los premios y alabanzas le debían tocar un pie y el dedo gordo del otro. Que quisieran convertirla en un icono vivo nada quita ni añade a su admirable labor. Esos pies no sólo están viejos sino muy trabajados, son pies de currante, pies que uno admira y quisiera besar.

martes, 17 de agosto de 2010

Judicial no viene de Judas, pero...

Quienes crucificaron al Hijo del Hombre matan hoy a los hijos de los hombres..

El bien perseguido y difamado
El relato de la pasión de Cristo debe ser la verdad pura, porque suena demasiado auténtico para ser falso. Si Cristo fuera un personaje de cuento, se habría casado con la Princesa Frambuesa o retirado a la isla de Avalon; si fuera una leyenda más o menos bienintencionada, tras dar la vista a un ciego o devolver la movilidad a un paralítico, Jesús habría acabado sacándose una pasta curando los achaques de los ricos y habría envejecido cubierto de honores a la sombra del Emperador, en un chalé en las afueras de Roma con enanitos en el jardín y un jacuzzi en la terraza.
Pero la realidad que traducen los evangelios es demasiado sencilla para no ser veraz: viene uno que proclama la Buena Nueva, la remisión de los pecados, limpia los leprosos, multiplica los panes, los peces y los milagros, camina sobre las aguas, nos promete la Vida Eterna, proclama las Bienaventuranzas y resucita a los muertos. Resultado: acaba clavado en un madero. ¡Como la vida misma!
A los mejores, a los más nobles, siempre los clavamos en una cruz y recuerdo perfectamente las campañas amarillas de la prensa británica contra Teresa de Calcuta; y es que todo acto bueno genera la envidia y el aborrecimiento de los malos, incapaces de imitar o siquiera de admirar el talento, la bondad o la belleza; les hablas de Kipling, y te salen con que era "imperialista"; ponderas una película de la Disney y sólo se les ocurre comentar que el tío Walt era "racista"; admiras a Verdi y te dicen que su música es vulgar, les hablas de tu última excursión a Canencia y sólo se fijan en el barro de las botas, y así todo. Son los grises, los mediocres, la inmensa escuadra del fracaso, los carentes de talento pero sobrados de malicia que acaban sus vidas sentenciando pleitos imaginarios en los desvencijados sillones de la Cacharrería del Ateneo.

Fueron jueces quienes condenaron a Cristo
Hablando de sentencias, los cristianos sensatos deben mantener una prudencial distancia de la ley y un moderado entusiasmo por jueces y magistrados porque tienen que recordar que Jesús no fue crucificado por una pandilla de hinchas a la salida de un partido de fútbol, sino que fue juzgado por los sabios de su tiempo y lugar. El Sanedrín era un órgano judicial respetable y respetado, muy semejante a lo que son hoy día -en todas partes- esos tribunales de sabiondos especialistas en la llamada ciencia del Derecho, cómplices necesarios de toda injusticia.
Porque un abuso, para convertirse en verdadera injusticia, necesita de una sentencia judicial.
Jueces fueron los que condenaron al más Inocente: le hicieron flagelar, le hincaron una corona de espinas y lo clavaron en una cruz. Ni siquiera tuvieron el valor de hacer ellos mismos el trabajo sucio; se limitaron a remitirlo a otros, para no mancharse las manos, como hacían los señores Inquisidores cuando "relajaban" sus víctimas al "brazo secular", que los malos, por definición, son cobardes.
Sus émulos, hoy, gozan de escolta, pensión vitalicia e imparten cursos de verano en Nueva York o en la Magdalena. Caifás Fernández de las Mismísimas o Vellido Dolfos, hijo de de Dolfos Vellido, no se bajan del Opel Senator más que para pisar espesas alfombras. Hacen lo que les mandan ministros y banqueros como fieles mamporreros de los poderosos, de quienes les confirieron sus magistraturas o les pagan millones por conferencias improbables, y ¡viva mi señorito que me ha colocao! Me encantan al respecto las esculturas de Arellano y en particular la que dedica a los jueces: sobre cada juez hay otro individuo que susurra intereses al oído...

El concepto mismo de alevosía
Si consideramos que quienes condenaron Dios a muerte eran un tribunal y además eclesiástico, para más Inri -nunca mejor traído lo de Inri- la injusticia cometida con el Hijo del Hombre ilumina las atrocidades que se cometen hoy con los hijos de los hombres para impedirles nacer.
¿Y es que puede imaginarse algo más inocente que el niño dormido en su cálido sueño fetal, cuando no ha despertado todavía a la vida? ¿Puede concebirse mayor alevosía que la de romper el nido materno para despedazar al chiquito por nacer? No tiene todavía pulmones para gritar de terror, no se da cuenta de lo que le hacen, está dormido, es vulnerable, y cuando es tan pequeño como una lenteja, no puede siquiera sentir nada porque ni nervios tiene; ¿es imaginable algo más cobarde y más ruin que cortar en pedazos a esa personita en gestación? ¿Acaso hemos olvidado de dónde venimos? ¿Hemos olvidado que fuimos un día exactamente como él, como ese minúsculo embrión o ese feto más desarrollado? Yo y tú y todos hemos pasado exactamente por las mismas etapas, todos los nacidos fuimos antes zigoto embrión y feto antes de ser bebé, niño y adolescente. Son etapas de la vida y nadie puede decir en qué etapa nos convertimos o dejamos de ser humanos. Igual que esos que matamos, que dejamos matar, que renunciamos a defender. Pero los razonamientos son inútiles: la ética siempre será vencida por la estética, la esencia por la apariencia y el fondo por la forma.

La iniquidad judicial
Un tribunal eclesiástico condenó a Juana de Arco por brujería y otro a Giordano Bruno por herejía; jueces alemanes se pusieron al servicio del hitlerismo y mandaban castrar o ejecutar a los untermensh, en nombre del Reich; Stalin tuvo sus jueces, igual que Franco a los suyos; podrían haber intercambiado horrores como hacen los niños con los cromos: te cambio mi Miranda de Ebro por tu Lubianka. Yo tengo repe Paracuellos y Buchenwald, ¿tiene alguien un Auschwitz II? ¡Yo, yo! Pero a cambio quiero el de Armenia, el de Darfur y el de Ruanda.
Hoy en China, un estado caníbal, se utilizan los trozos de las víctimas de la opresión -sus riñones y cristalinos- para transplantárselos a algún jefazo el día de su cumple o vendérselos a los ricos; y los jueces colaboran siempre -¡señor, sí señor!- mecanismo necesario, digo más, ¡indispensable! de la estructura diabólica. Y es que a los tiranos, cuando se aburren, les da la manía de pretender legitimarse, y no sólo quieren ser lo que son sino además tener razón, y como eso es imposible al final se conforman exigiendo que se la den. Siempre encuentran algún magistrado bendiciendo y legitimando desde su poltrona la más ilegítima y maldita de las opresiones.
Recordemos que en el tinglado estatal el juez ni pretende ni se pretende que sea justo o que haga justicia sino que adopte el papel de dócil herramienta al servicio de la coherencia del propio conjunto. Se supone que los jueces deben ser buenos lectores y buenos lógicos. Si una ley dice que puedo comerme asados los niños rubios pero que a los morenos hay que hervirlos, los jueces dedicarán largos considerandos a dictaminar cómo se deben cocinar los pelirrojos, los improbables calvos o los castaños; y tras muchos años de praxis magistral una contradictoria jurisprudencia reflejará sentencias abordando el tema de los niños teñidos o la nutritiva cuestión de determinar a partir de qué edad se es niño y cuándo se deja de serlo...
Pero no es su papel resolver nada sobre la maldad intrínseca de la Ley; ser justo no es una de sus atribuciones, ni siquiera de sus íntimas aspiraciones, que sólo tienen devoción por el tándem de santos preferidos del ente funcionario: San Sueldo y Santa Pensión, ora pro nobis.

Doce apóstoles de la Muerte
Doce apóstoles de la Muerte interinaron la Ley del Aborto de 1985, y han costado ya un millón y medio de vidas, un millón y medio de españolitos que no han nacido porque los han cortado a cachos, aspirado o triturado; y si os preguntáis por qué estamos tan viejos y hay tan poca gente joven en la calle, tenéis una respuesta en esa cultura del genocidio que sostienen los falsos profetas del Progreso y sus fieles lacayos de la magistratura.
Si un puñado de hombres y mujeres permitieron hace un cuarto de siglos que se contraviniera el derecho a la vida, otro puñado de hombres y mujeres dieron hace dos meses una nueva vuelta de tuerca al esquema del horror negándose a suspender la ley Aído mientras no se resuelva. Por un solo voto salió adelante el negocio de los abortorios.
Qué duda cabe que necesitamos magistrados profesionales, que entre tanto miserable servidor de la injusticia siempre habrá algún juez puro y sencillo que se servirá de la Ley para proteger aquel valor absoluto que no permite ningún tipo de relativismo: la vida humana; qué duda cabe que tanto en 1985 como en 2010 algunos miembros del Sanedrín Constitucional votaron en contra de la injusticia y dictaron sendos votos particulares; qué duda cabe que la responsabilidad de la aplicación de una ley injusta es fundamentalmente del legislador. Pero cuando contemplo la dimensión del mal infligido, cuando pienso en los cien millones de mujeres asesinadas en la tripa de sus madres por no haber sabido tener el sexo adecuado -véase la portada de The Economist- me pregunto asombrado quién puede todavía tener fe en la Justicia y recuerdo que, en mi crasa ignorancia, durante mucho tiempo pensé que judicial se derivaba de Judas.