Vuelvo a ocuparme de mi blog

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LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

"Mais on ne se bat pas dans l'espoir du succès ! Non, non c'est bien plus beau lorsque c'est inutile ! "

domingo, 23 de junio de 2013

Resurrección

Ayer vi el viejo almez junto al museo del Prado, totalmente terciado y desmochado. Le han quitado su copa monumental. Ahora sólo parece un tronco grueso que se divide en ramas principales, también podadas. El año pasado dieron la noticia pero hasta ayer no lo había visto. Me puse triste al contemplar la decadencia del viejo Celtis Australis, pero me encantó observar que le han salido ramitas verdes. Recordé, inevitablemente, el clásico de don Antonio: "Al olmo viejo, herido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas  hojas verdes le han salido”.
A un viejo conocido el rayo le fulminó hace un millar de días, cuando su amor decidió que dejaba de amarle. Le partieron el corazón y el alma.
Hace justo un año su amor se casaba... ¡con otro! Día malvado, día de solsticio. Si vives en el hemisferio norte, es el día más largo. Y en el hemisferio sur, la noche más interminable. Geografía del amor: lo que para unos es un derroche de luz para otros es la entraña misma de las tinieblas.
El olmo fulminado, el almez desmochado, siguen aquí. El instinto de supervivencia es algo admirable, como esos coches viejos que siguen, erre que erre, funcionando a pesar de los años y de la obsolescencia prevista y calculada por los ingenieros. Les cambias la correa del ventilador, les pones un embrague nuevo o unos manguitos y siguen tirando.
Algunas personas son como esos coches viejos, tienen una capacidad de regeneración impresionante: estrella de mar a la que le cortan un brazo y al cabo del tiempo le crece otro nuevo y tan pancha.
Un día te rompen el corazón y el alma. Otro día vuelves a tener alma, vuelves a tener corazón. Quedan las cicatrices -por supuesto-  pero quiero creer que las cicatrices con el tiempo se van difuminando, que poco a poco el paso de los días genera un bálsamo.
La vida es un bálsamo para la muerte. Y la muerte parcial, la amputación de un miembro, es con frecuencia un remedio de vida. Matas una parte de ti mismo, desgajando de tu memoria los sueños, los recuerdos, las ilusiones, la esperanza, la alegría; te amputas todo aquello que te hacía vivir; te vuelves cadáver, pero cadáver en cuya oscuridad late una chispa de esperanza, la débil luciérnaga de la fe. Seguir vivo. Seguir viviendo, seguir rodando. Unos viven su vida y otros mueren su muerte, pero incluso el que muere sigue de alguna forma viviendo.  Y es que del tranvía de la vida, no te bajas cuando quieres.

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