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LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

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lunes, 16 de marzo de 2015

San Pablo sicólogo

Es curioso que San Pablo no sea el patrón de los sicólogos. Porque mira que era listo el amigo Saulo... De no haber sido un santo y uno de los primeros cristianos, nos lo podemos imaginar con bata blanca pasando lista en algún Grossenhospitalen Dechifladen con una barbita a lo Freud y unas gafitas redondas de intelectual francés.
En la carta a los Romanos, cap. 7, a mi humilde entender, se encuentran las bases de la sicología como disciplina, es decir, de la aceptación de la naturaleza humana, con todas sus contradicciones. No se puede estudiar aquello que se niega y San Pablo no niega las cosas, al contrario, las plantea, las pone sobre la mesa. Su planteamiento es religioso, obviamente, pero hay mucho que pescar en esas líneas.


Su argumento, contraponiendo instinto y razón, te puede convencer o no, pero es originalísimo en el momento en que lo expresa; que yo sepa era la primera vez en la Historia que alguien se molestaba en subrayar nuestra íntima contradicción. No se trataba de hablar de Dioses y hombres, como los griegos, de la impotencia humana para aguantar el Destino, bla, bla, bla, oh poderosa Afrodita  que juegas con nosotros ñañaña chin pón, sino de nuestra propia e íntima contradicción entre lo que queremos y lo que hacemos. Vamos, que estoy viéndome tratando a adelgazar (lo que quiero) mientras atraco la nevera (lo que hago).  Fijaros en cómo lo expresa nuestra lumbrera apostólica:
 "Lo que realizo no lo entiendo, porque no ejecuto lo que quiero, sino que hago lo que detesto. [...] En mi interior me agrada la ley de Dios, en mis miembros descubro otra ley que guerrea con la ley de la razón y me hace prisionero de la ley del pecado que habita en mis miembros. ¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de esta condición mortal? ¡Gracias a Dios por Jesucristo Señor nuestro! En resumen, con la razón yo sirvo a la ley de Dios, con el instinto a la ley del pecado".

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