Vuelvo a ocuparme de mi blog

De paso recupero artículos míos en los desaparecidos portales suite101.net y asturiasliberal.org o artículos borrados de la versión electrónica de abc, preservados por archive.org o por la memoria caché de google.

LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

"Mais on ne se bat pas dans l'espoir du succès ! Non, non c'est bien plus beau lorsque c'est inutile ! "

domingo, 3 de enero de 2010

Cuando los datos ocultan la información


La abundancia de datos no es información; al contrario, los datos pueden ocultar información crucial.


La toma de decisiones adecuadas presupone la capacidad de entresacar del bosque de datos aquellos realmente significativos, los que nos permiten tomar decisiones cruciales en las que nos jugamos dinero o la vida: la cotización de este valor ¿va a subir o va a bajar?; el enemigo, ¿ataca o se retira? La capacidad de generar información consiste, esencialmente, en una capacidad previa para seleccionar y destacar unos datos, dándoles la oportuna interpretación, sin los cuales resulta imposible pretender hacer previsiones.

¿Qué me aporta el ruido?

Una de las funciones de la inteligencia es la selección. No es lo mismo ver que mirar, ni oír que escuchar. De hecho, la Naturaleza nos impone filtros y por eso podemos mantener una conversación en un café a pesar del ruido ambiente. El ruido acaba siendo el conjunto de sonidos que nuestro oído capta pero que no nos aporta nada y que a partir de cierto nivel puede, incluso, llegar a molestar. En cambio la ausencia de ruido sí que puede ser significativa como saben muy bien los padres que no se preocupan cuando oyen jugar y berrear a los chiquillos pero a los que llama la atención un repentino silencio.

La logorrea, contra la información

Un amigo afectado de logorrea me hace el siguiente comentario: “Luis, hay un tío en la calle, que lleva sombrero y una chaqueta a cuadros con una camisa salmón y una corbata azul aunque manchada. Hablé con él porque se parece mucho a un amigo mío valenciano, fíjate, llegué a pensar que era él, pero me dijo que no, que él era natural de Cuenca pero su madre sí era de Valencia, qué casualidad ¿verdad? a lo mejor son parientes y todo, que te conocía bien, que te esperaba, que también fue alumno de los Calasancios donde precisamente estudiaba mi primo Segundo, el que fue novio de Mari Paz, aquella chica, te acuerdas, la de la fiesta de promoción, la que bailó medio desnuda con aquel golfo de Piluso, ese que salía con las dos hermanas Marchán, y ninguna de las dos lo sabía, que no sé qué tienen las guapas que siempre acaban con lo peor de lo peor, ¿a que sí? Y el tío que te digo, que lleva un hacha, está justo al lado de la moto de tu vecino el ingeniero, el que está obsesionado con los centímetros cúbicos que a mí me parece sospechoso, siempre, esa fijación freudiana de los moteros con lo de presumir de moto, qué crios, que siempre quieren tenerla cuanto más gorda mejor, no sé, es como la afición por las pistolas, un complejo que no hace falta ser un genio para deducir lo que implica, ¿verdad?".

Es muy posible que a partir de cierto momento no preste a mi amigo la suficiente atención...
Sin embargo, en la maraña de datos inútiles que me proporciona se esconden algunos con un contenido trascendente y urgente, y se puede reducir el párrafo anterior a una sola línea:
“Luis, hay un tío en la calle que te espera, con un hacha”. Es una información mucho más significativa y que puede serme de cierta utilidad.

Cada vez disponemos de más datos


Quizá uno de los grandes problemas del mundo actual reside en la enorme capacidad de acceso a un mar de datos junto a la reducida habilidad para analizarlos.
Las administraciones nos espían con sus satélites y sus SITEL, nos imponen mil y un formularios; conservan sobre nosotros, sobre cualquiera, ni se sabe cuántos datos de toda índole: cuánto ganamos, lo que estudiamos, en qué trabajamos, nuestros expedientes sanitarios... Pero si no existe detrás una capacidad de análisis, difícilmente podrán realizarse previsiones útiles. Recordemos el tremendo fracaso del 11 de septiembre: la NSA, el FBI y la CIA disponían de multitud de datos pero fueron incapaces de prever el mayor atentado de la historia en el corazón de Nueva York.
Lo mismo sucede en otros ámbitos de la vida, pensemos en los médicos que, literalmente, tienen que tomar decisiones a vida o muerte, que nos afectan, que afectan a los que queremos; ¿de qué les servirían las analíticas, radiografías y resonancias si no supieran interpretarlas rápida y adecuadamente?

Enseñar a seleccionar


De ahí la necesidad de introducir en nuestra enseñanza el arte de la interpretación; hoy la gente joven dispone gracias a Internet y a buscadores como Google de un acceso inimaginable a toda clase de datos pero si no les enseñamos a leer bien, a escudriñar lo esencial y prescindir de lo ocioso y redundante, todos esos datos pueden resultar, como mínimo inútiles, y hasta perjudiciales.


1 comentario:

  1. Querido amigo:

    El problema no es la abundancia de datos. En realida, y como siempre, el problema es la terriblemente desigual lucha entre la sabiduría y la ignorancia. La sabiduría es siempre pequeña, limitada y superficial, en razón de la inmensa vastedad de los ámbitos del saber. Por el contrario, la ignorancia es infinita y realmente profunda, de ahí su capacidad para el atrevimiento.

    En la época de la mayor abundancia de datos, y buenos datos, el combate de la ignorancia contra la sabiduría continúa gravemente desnivelado en favor de la primera. Y es que mundo, al igual que el ser humano, son profundamente paradójicos.

    Sasludos

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