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LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

"Mais on ne se bat pas dans l'espoir du succès ! Non, non c'est bien plus beau lorsque c'est inutile ! "

viernes, 11 de diciembre de 2009

Valor y cobardía: los ultras en la Universidad

Las actividades de ultras "de izquierda" en las facultades españolas no han merecido hasta ahora una reacción oficial de quienes deben velar por la estudiosa paz de los campus

El joven Ignacio de Saavedra lleva meses denunciando las actividades de grupos ultras en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense. Ha llamado a todas las puertas, a todos los medios. Hasta ahora sólo algunos medios digitales se han hecho eco, como Libertad Digital, Asturias Liberal o La Voz Libre y también medios escritos del grupo Intereconomía como Alba y La Gaceta. A la prensa tradicional no le interesa el tema... Y es una pena, porque dado el sesgo de alguno de los referidos medios podríamos tener la sensación de que para ser patriota hace falta ser carlista o franquista. Dicha imputación sería imbécil por partida doble, porque si de un lado desacredita el patriotismo, del otro le regala a la ultraderecha una baza que no merece... En cualquier caso, los diarios correctos pasan del asunto. ¿Será incorrecto ser patriota?

Valiente sin padrinos

Saavedra no es un alto cargo. No cobra un sueldo. Carece de padrinos. No tiene un tío senador ni un cuñado concejal. No le pagan por ejercer una magistratura, no tiene derecho —todavía— al Ilmo. ni al Excmo. que con frecuencia preceden a nuestros Vellidos Golfos hijos de Golfos Vellidos, dignos sucesores de toda esa caspa oficial que del Canto del Pico al Pazo de Meirás entiende el poder como una herencia y piensa que La Patria es el nombre de un cortijo.

La cobardía oficializada
Ignacio de Saavedra lleva meses denunciando, erre que erre, la presencia de ultras en la Universidad, denunciando la complicidad de autoridades académicas indignas que con su silencio avalan la actividad de esos enemigos de la libertad. Y digo ultras a sabiendas de que son ultras que se consideran de izquierda porque la ultraizquierda es la misma basura que la ultraderecha, sólo cambia el color del cubo. Hace treinta años canallitas de corazón azul, con su camisita y su canesú, se dedicaban a disparar sobre estudiantes desarmados en la Facultad de Derecho de la Complutense. Hoy canallas de ultraizquierda se dedican a poner nombres de personas en dianas pintadas en una pared o insultan a Rosa Díez. Los canallas son lo mismo, aunque no sean los mismos. Intentar distinguir entre la ultraderecha y la ultraizquierda no resulta posible por el olor ni por la consistencia, ni por la marca del retrete donde empieza y acaba su ciclo vital.

Me alegro de que gente valiente como Nacho Saavedra y los chicos de la fundación DENAES hagan lo que no hacen los rectores, ni los decanos, ni las autoridades políticas de las que depende la Universidad: denunciar a los asesinos y a sus cómplices, denunciar a los que quieren amedrentar, a los que amenazan, a los infinitos cobardes que se ocultan como larvas de mosca verde en la boñiga universitaria y política, esa boñiga que les engorda tan bien y que también les paga un sueldo, por no hacer nada.

Valientes con bandera

El valor de esos jóvenes es el valor de un David sin honda, desarmado y maniatado, pero que tiene el valor de no callarse, por más que con el dedo, silencio le avisen o le amenacen miedo. Todavía hay espíritus valientes. Todavía hay quien piensa que en encanallarse caben todas las letras de callarse.

El valor, el verdadero valor, no es esa exhibición de borrachos de feria, ese valor alcohólico de jaque putero y de capitán araña, al que se le va la fuerza por la boca, valor devaluado del chulo y el  hampón, del ultrasur futbolero o batasuno tabernero. Valiente no es el que pega, ni el que ofende.

El valor, el verdadero valor, es una humilde bandera personal, una bandera que se llama dignidad, una bandera con nombre y apellido, porque los valientes no se ocultan en el anonimato, no se esconden, no se dejan amedrentar, no se rinden jamás. Valientes son los que dan el salto de casarse y tener hijos, valientes son los que madrugan para trabajar, valientes son las mujeres que trabajan en un universo machista y se despanzurran vivas para traer hijos al mundo, y mantenerlos; valientes son los que cuidan de los viejos, y los lavan, y los quieren; valientes son los que se enfrentan a la vida de tú a tú, de poder a poder, atándose los machos.

La cobardía es un lecho inmenso, cálido, acogedor, que siempre te invita, tentadora: “donde caben millones, cabes tú también; no te singularices, sé vulgar, sé feliz, vuelve al camino trillado, amplio y generoso y olvídate de la senda tortuosa de la virtud; ven a revolcarte en el tibio lodo de los síes, no seas de los que dicen no”.

David, decíamos, es pequeño, es joven, es vulnerable; Goliat es enorme, es la suma de todos los filisteos, es la cobardía general e institucional, la rendición de las instituciones; Goliat somos cuarenta y cinco millones de corderos, que ante el silencio de los pastores sólo sabemos balar nuestro miedo, arrodillados.

España somos todos los españoles

Esta madrugada he visto al pobre David durmiendo desnudo, al raso, al calor de un trapo. Hace frío. La escarcha cubre el trapo. Si te acercas, resulta que ese trapo es una bandera rojigualda, una bandera vieja, cargada de parches, y de siglos y de dignidad, una bandera que nos representa a todos, incluso a los parásitos que la pisotean, los miserables que la queman, los desperdicios humanos que no la defienden, cuando tienen la obligación legal y moral de defenderla.

Porque España no es un ente abstracto, ni lo que le falta a Portugal para ser una Península ni un feudo de católicos reyes; España somos todos y cada uno de los españoles, los buenos y los malos, los que creen en España y los que, siendo españoles, odian España con toda su alma. Pobres capullos, todavía no han comprendido que se odian a sí mismos…

No sé por qué, pero al meditar sobre el valor de Nacho de Saavedra, me acuerdo del final de Cyrano de Bergerac: Mais on ne se bat pas dans l'espoir du succès! Non! non! C'est bien plus beau lorsque c'est inutile!

Luis Español Bouché

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