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LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

"Mais on ne se bat pas dans l'espoir du succès ! Non, non c'est bien plus beau lorsque c'est inutile ! "

sábado, 26 de junio de 2010

Defensa crítica de Israel

Israel es el único país que, por lo visto, no tiene derecho a existir

Israel tiene pocos amigos y muchos enemigos
Hace cincuenta años, Israel tenía muchos amigos. Estaba fresca la memoria del Holocausto así que los mismos que criticaban el colonialismo de Francia o de Inglaterra se deshacían de entusiasmo al glosar y justificar la ocupación judía de Tierra Santa.  Todos imaginaban que el Estado hebreo iba a convertirse en una suerte de Arcadia, que los desiertos iban a florecer -de hecho, florecían- que una sociedad más limpia y más justa iba a surgir al borde del Jordán, al abrigo de la inteligencia laboriosa de aquellos inmigrantes.  Recuerdo al respecto un libro extraordinario de Julián Marías, Imagen de la India e Israel: una resurrección, obra que conserva toda su actualidad y que releo a veces, con cierta tierna melancolía. Y digo melancolía porque hoy, salvo a José María Aznar y a cuatro gatos más, Israel no le importa a nadie. Son ya 62 años de Independencia y, también, de un drama interminable. Los gobiernos de Israel y la propia situación han conseguido hartar a todo el mundo, incluso a sus ya escasos amigos, como lo era Turquía.
Aznar ha acertado plenamente con su defensa del derecho a existir de la república judía, pero su voz no se oye dentro de la gran cacofonía de los adversarios de Israel.

Criticas razonables, actitudes aberrantes y silencios clamorosos
Con ocasión de la inadmisible y estúpida matanza de activistas en un barco turco, Israel está recibiendo muchas críticas, algunas de ellas tan razonable, como la que publicó Darío Valcárcel en ABC.
Esas lógicas y muy legítimas observaciones se ven acompañadas por otras actitudes asombrosas como la de discriminar a los homosexuales judíos de las celebraciones previstas del "orgullo gay" de Madrid porque "el ayuntamiento de Jerusalén no ha condenado el ataque ".
Según esa misma regla de tres, tampoco podrían participar los gays de Madrid en el Orgullo Gay de Madrid, ya que el Ayuntamiento de la capital no ha condenado dicho ataque, ni falta que hace: ¿desde cuándo los Ayuntamientos entienden de política exterior? No deja de ser curioso que los organizadores de la Marcha del Orgullo Gay se pongan a la altura de los ultraortodoxos judíos que tampoco quieren "que se sodomice a Jerusalén" (en la foto).
Pero a esas críticas, tanto las razonables como las aberrantes, otros unen palabras de muy distinto calado que, como siempre, concluyen que sería mejor que Israel no existiera y le dan coba a los terroristas que ponen bombas en Israel o lanzan cohetes contra Israel.  Los mismos que siempre están dispuestos a criticar al Estado hebreo, mantienen un silencio clamoroso cuando las víctimas son judíos y  nunca los veréis manifestarse por la libertad de Guilad Shalit, el soldado israelí secuestrado por Hamas hace ya cuatro años y mantenido en cautiverio desde entonces. Para haceros una idea, cuatro años es casi tres veces el tiempo que permaneció en un zulo José Antonio Ortega Lara.

Los dudosos amigos de Israel
De la situación de Israel y su tremenda soledad, da idea el hecho de que entre sus defensores actuales estén los herederos espirituales de quienes vieron con indiferencia o alegría el Holocausto. Por ejemplo Gianfranco Fini, (foto de la derecha) un fascista mussoliniano, sucesor de Giorgio Almirante, y reconvertido en demócrata de toda la vida. Pensaréis, ¿se habrá, como Fraga, comprado un bombín en Londres? Pues no, ¡él, se puso una kipá! Almirante y Fini son los hijísimos de la República de Saló, el estado fantasma creado por Mussolini, donde se persiguió con particular saña a los judíos italianos. Mi memoria histórica es algo tan íntimo, tan interiorizado, tan intestino, que cuando veo a Fini ponerse la kipá experimento insondables retortijones... Está bien que la gente evolucione, pero desconfío de esos Pablo de Tarso de pacotilla que siempre caen del caballo cuando se les aparece la oportunidad de medrar.
Otro que tal, Jean Marie le Pen, notorio antisemita y admirador confeso del mariscal Pétain, intentó imitar a Fini y demostrar que el fascismo reconvertido y el sionismo podían congeniar, sobre la base de una obesión antimusulmana; de hecho hubo judíos franceses que llegaron a apoyarle y analistas que publicaban en  un medio israelí tan poco sospechoso como Haaretz las razones de ese supuesto apoyo. Aquel proyecto se frustró porque Le Pen es una acémila al lado de Fini; carece de la habilidad y de la inteligencia del boloñés, y no le importa insistir, en plena sesión del Parlamento Europeo, en su curiosa teoría de que las cámaras de gas son un detalle de la historia. Dan ganas de invitarle a él y a sus partidarios a tomarse una duchita de gas Ziklon: "sólo un detalle, Sres., sí, sí, por favor, pasen Vds. a esta habitación, que ahora mismo vamos a proporcionarles una visión directa de la cuestión". No me desagrada esa  "solución final" para los negacionistas... ¡Es legítimo soñar!
A Israel también le sobran pesadísimos propagandistas que suelen cometer el error de querer defender el país de sus amores justificando a su gobierno -haga lo que haga, aunque se coma niños crudos- lo cual es una debilidad. En general los gobiernos no se caracterizan ni por su bondad ni por su santidad: hay que distinguir siempre entre los países y sus gobernantes, que ya sabemos quién es el Príncipe de este Mundo y cómo las gastan los poderosos.
Un consejo al respecto: cuando quieras hablar de un país, elogia sus espectaculares adelantos, el ingenio de sus científicos, su economía en expansión, su modernidad respetuosa de la herencia del pasado, la belleza singular de sus paisajes, su historia fascinante y tan desconocida, su variada gastronomía, su original arquitectura, sus curiosidades naturales, sus pintorescos bailes, los pájaros que hacen pío pío, los patos que hacen cuá cuá, los hermosos atardeceres, las aguas termales, las playas doradas, las cumbres nevadas, la armoniosa musicalidad de su idioma, el peculiar dibujo de sus neumáticos y la profesionalidad de sus meretrices; ¡pero no se te ocurra hablar del gobierno!
Y es que a la gente le gustan más las rosaledas que los ministros porque la gente, en el fondo, no es tonta.


Necesidad de una defensa crítica de Israel
Creo que Israel necesita amigos más que nunca, porque nunca ha estado tan solo. Así que me vais a permitir que saque el bulldog que llevo dentro  para, en primer lugar, poner a parir a los políticos israelíes y al sionismo; luego, a partir de esa postura hipercrítica, abogaré por el derecho de Israel a existir, que una cosa es el legítimo juicio a los actos de los gobernantes o a la mentalidad de la que surgieron, y otra muy distinta lo que se está fraguando: ni más ni menos que la justificación de la desaparición de Israel y vaya Vd. a saber qué  nueva tragedia.

VISIÓN CRÍTICA DE ISRAEL Y DEL SIONISMO

1) Es legítimo no tener simpatía por el sionismo
Como europeo, conozco bien el veneno nacionalista, los tóxicos religiosos o la ponzoña socialista. Por eso, el sionismo me parece una aberración histórica, producto de la mente de Theodor Herzl (a la izquierda) y del siglo XIX que vio nacer todos los nacionalismos -incluidos el vasco y catalán que seguimos sufriendo- y los demás ismos sangrientos: fascismo, comunismo, carlismo... La idea de "un país, una religión" es una patología por la que ya pasó Europa y la interpretación sionista del judaísmo no es más que un arcaísmo decimonónico, como el estatuto catalán o la crisis belga.

2) Hay elementos racistas en el sionismo
El sionismo contiene, además, todo el complejo racismo del judaísmo moderno, la idea de que una idea -es decir una religión, una fe- sería un privilegio divino transmitido por la sangre. El resultado de ese racismo teísta es que se niega a los hijos y nietos de quienes fueron expulsados de Tierra Santa el poder regresar a las casas de sus padres o abuelos, pero en cambio se concede sin dificultad la nacionalidad o el derecho de inmigración a un señor de Nueva York, Buenos Aires o Novgorod, en función de su fe. Así, al ius sanguinis o al ius solis se le superpondría un derecho basado en la religión, un ius religio a su vez conectado al ius sanginis por la creencia de que el judaísmo lo transmiten las mamás.
A veces me pregunto si los sionistas no acabarán buscando un "gen judío" en el ADN mitocondrial; ¿acaso no hubo en España quien buscara el "gen rojo" de los comunistas? Por no hablar de las investigaciones llevadas a cabo en EE.UU. a la busca del "gen gay" para explicar la existencia de los homosexuales. El próximo paso será la búsqueda del "gen merenge" y del "gen colchonero" en la población madrileña, o del "gen pelmazo" para explicar por qué me enrollo tanto...
Esa obsesión etnicista se muestra también en el diferente trato que se da a los terroristas según quién y de dónde sea el asesino: el asesinato de Isaac Rabin no dio lugar a "represalias" espectaculares porque el asesino era judío; fue juzgado y condenado, como es natural y probablemente se pudrirá en la cárcel el resto de su lamentable vida; en cambio cuando el terrorista es "árabe" o "palestino" se toman medidas de castigo colectivo y pagan justos por pecadores. ¿Qué hubiera pasado si el asesino de Rabin hubiera sido "árabe"? ¿Habría Israel bombardeado Damasco?
3) Filantropía racista
Incluso cuando las autoridades israelíes se muestran infinitamente más generosas que las demás naciones, como en el caso de las operaciones Salomón y Moisés, no pueden evitar manchar una bellísima acción con un toque de racismo. Salvar a miles de etíopes del hambre, era un acto totalmente bueno y ejemplar pero, ¿por qué salvar sólo a los falashas, a los judíos? ¿Os imagináis a un médico o un misionero cristiano salvando sólo a los niños cristianos de una hambruna o de un incendio? La opinión lo crucificaría; con toda razón. ¿Y cómo se lleva a cabo esa selección? ¿Pones a cien niños en fila y eliges a los judíos, para salvarlos y los demás los dejas morir? Y si te equivocas al seleccionar un niño, después de alimentarlo, medicarlo y desparasitarlo, ¿lo devuelves a Etiopía para que muera? Horripila la posible respuesta... Claro que si preguntáramos a los positivamente discriminados, es decir, a los falashas salvados de una muerte segura, probablemente nos digan todos a una "Viva Israel que me sacó del hambre y la muerte y me regaló la vida". Y tendrán razón. Y es que al agraciado en una lotería -por injustas que fueran sus reglas- no le pidas que devuelva el premio. Sobre todo si el premio es su vida y la de sus hijos.

4) Gobernantes terroristas
Israel ha tenido presidentes del gobierno que eran terroristas puros y duros, gentuza como Menahem Begin que ordenaba poner bombas en el Hotel Rey David -recientemente conmemorado como una gran hazaña por el chiflado de Netanyahu- o gentuza como Isaac Shamir, uno de los responsables del asesinato del conde Folke Bernadotte (foto abajo, a la izquierda), el mismo señor que salvó a miles de judíos durante la II Guerra Mundial.
Resulta asombrosamente cínico que personajes de esa calaña se quejen más tarde del terrorismo "árabe" sin considerar que con sus atentados legitimaban los de sus adversarios. Y todavía más asombroso que pretendieran dar lecciones de ética al mundo. O sea que si yo pongo una bomba, es resistencia, pero si la pones tú es terrorismo. Coherencia pura.
Los gobernantes de Israel y sus lamentables propagandistas  incurren de modo sistemático en el error de poner la etiqueta de antisemita a cualquiera que los critique, y buscan antisemitismo donde no lo hay ni lo puede haber. Aparte de que el abuso de la expresión diluye su eficacia, esa actitud no deja de recordar la de Franco, que consideraba que los "rojos" -verbigracia, los antifranquistas- eran antiespañoles o no eran españoles. Y es que los malos, siempre y en todas partes, practican el victimismo con idéntica desfachatez.

5) La inocencia perdida de Israel
Israel fue una gran ilusión, de la que no queda gran cosa. La falta de escrúpulos y una economía de guerra llevaron en su día a gobernantes de Israel a convertir su país en un gran exportador de armas -como España o Francia, dicho sea de paso- para financiar su despilfarro en seguridad; y fue también el único aliado de África del Sur durante el apartheid y ambos países mantuvieron una estrecha colaboración nuclear.
El mayor pecado de los gobiernos de Israel ha consistido en dilapidar el capital de simpatía acumulado tras el Holocausto, lo que podríamos llamar la herencia espiritual de Ana Frank, alimentando con su ceguera el secular antisemitismo. Esa política ha llevado a convertir una nación moderna como Israel en un gigantesco gueto rodeado por un muro inmenso tras 62 años de independencia que son otros tantos de conflicto permanente.

6) Ser aliado de Israel no es ningún chollo
Cuando se dice que Israel es el mayor aliado de Occidente en Oriente Medio, no se dice la verdad.
Los sionistas van a lo suyo -como todo hijo de vecino- y los israelíes no se van a inmolar para defender las libertades de España, Nueva Zelanda o Estados Unidos.
Miremos el pasado: fueron los británicos quienes conquistaron Tierra Santa sobre los turcos, y fueron los británicos quienes impulsaron la creación de Israel con la Declaración Balfour. Sin embargo los terroristas sionistas asesinaron a soldados británicos sin considerar cuánto le debían al Reino Unido.
En ocasiones, el gobierno de Israel ha traicionado a sus mejores amigos, robando material nuclear a los EE.UU. (el asunto Apollo) o robándole a Francia los planos del Mirage (asunto Frauenknecht).
A mi modesto entender, las ventajas tácticas que ha supuesto para Israel obtener esos elementos, nunca compensarán la desventaja estratégica de no inspirar confianza como aliado; su soledad obliga a Israel a gastar recursos disparatados en su complejo armamentístico y a pesar de ello no existirían de no ser por la perenne protección del Tío Sam. De ahí la pretensión de Aznar de meter a Israel en la OTAN, idea bienintencionada -Aznar es el único abogado que le queda a Israel- pero que a mí no me convence dados los enormes problemas que causaría a la OTAN meterse en el avispero de Tierra Santa a cambio de ninguna ventaja.

Y una vez puestos a parir los gobiernos de Israel y la idea sionista, es el momento de entonar una

DEFENSA DESAPASIONADA DE ISRAEL

1) Israel es una democracia, la única en su región
Algo que pocos quieren recordar es que Israel es una democracia, la única de la región.
La democracia no es una palabra ni un fin, sino un medio eficaz de gobierno. Las democracias son más flexibles porque permiten elegir a los gobernantes y darles la patada en el culo cuando la merecen. Eso las hace más complejas que las autocracias, pero también más fuertes.
Precisamente, lo que salva a Israel de sus peores fantasmas es su sistema democrático, mientras que  las satrapías que lo rodean no cambian y no pueden cambiar porque carecen de elementos de cambio. En Siria el dictador es el hijo del anterior dictador; en Jordania el que manda es un rey, hijo del rey anterior; en Egipto mandará probablemente el hijo del actual dictador. Y no hablemos de las monarquías absolutas de la península arábiga... Los autócratas se las pintan solos para arruinar un país, como el inefable Saddam Hussein, que llevó Irak al total desastre, o la pandilla de tarados que han gobernado -es un decir- Irán desde la caída del Shah.

2) Israel es el país más crítico con Israel
Precisamente, por ser una democracia y defender la libertad de prensa, los propios israelíes, sus políticos y escritores, son los mayores críticos de sus caudillos. Por eso estoy convencido de que Israel acabará saliendo adelante... si se lo permiten sus numerosos enemigos. Por eso no tengo el menor empacho en criticar el gobierno de Israel porque cualquier cosa que se me ocurra -aunque me la chive Mirameba desde su celda de Ciempozuelos- será mínima comparada con la saludable autocrítica que ejercen los israelíes sobre sí mismos. Y digo saludable porque la autocrítica es el ángel de la guarda que nos protege de nuestros íntimos demonios.

3) Si Israel es un estado absurdo, no lo es más que otros
Quizá el nacimiento de Israel fue un error. Pero también fue un error el nacimiento de ese largo centenar de naciones que con pretexto de "descolonización" y en nombre de nacionalismos locales han sembrado Asia y África de lágrimas y sangre; también fue un error, pienso yo, desmembrar la Hispanidad hace dos siglos en veinte naciones que no han conseguido ni el prestigio ni la riqueza que prometían sus caudillos, como el genocida Bolívar, o fue un error desmantelar el imperio Austro Húngaro. También fue un error que la caída del comunismo trajera el desmembramiento de la URSS; como decía el ya citado Julián Marías, de la expresión URSS hubiese habido que guardar la U de Unión. ¿De verdad son ahora más felices los georgianos, kazajos, turcomanos o kirguises? ¿Atan los ucranianos sus perros con longaniza? ¿Llueve café en los campos de Bielorrusia? No vamos a enmendar esos errores cometiendo ahora otro error, consintiendo en que se destruya lo que ya existe. En el fondo, naciones de verdad hay muy pocas en el mundo, y una de las más antiguas, España, probablemente desaparezca en breve, con la bendición del Tribunal Constitucional, así que quedarán todavía menos. Todo lo demás es artificial, reciente y frágil.
Considerad que el mundo necesita más y mejores escuelas y menos guerras. El coste de un solo caza de combate como el Lockheed Martin F-35 L2 alcanza 155 millones de euros, al cambio actual. Eso es más que el presupuesto anual de educación de muchos países.

4) Agravios comparativos
Una cosa es reconocer los pecados de los gobiernos de Israel o no tener simpatía por el sionismo, y otra muy distinta que por ello Israel tenga que desaparecer del mapa. Qué pasa, ¿no son racistas y fanáticos los líderes de los países de su entorno? ¿Hablamos de la situación de los coptos en Egipto? Nadie se plantea, sin embargo, que Egipto deje de existir... ¿Habéis visto muchas manifestaciones, en Madrid, contra la discriminación o el asesinato de los coptos?
De todas las naciones nuevas que han surgido en el planeta, de todos los estados y países, el único que aparentemente no tiene derecho a existir es Israel. Nadie pone en duda el derecho a la existencia del Chad o de Pakistán, nadie pone en duda el derecho a la existencia de Laos o Vietnam. Entonces, ¿por qué cáspita nuestros cutreZ y caZpoZoZ se suman a los antisemitas de toda la vida?
Recuerdo, con repugnancia, una campaña de "antisistema" que llevaban una pancarta que rezaba: "Israel meteros mi hipoteca por vuestro holocausto". Hay gente muy despreciable; y muy loca.
Es inimaginable que las Naciones Unidas se crucen de brazos cuando una basura interplanetaria como el presidente de Irán organiza un congreso internacional para negar el Holocausto, insultando la memoria de seis millones y medio de personas asesinadas por haber cometido el gravísimo pecado, por lo visto, de ser judías. Resulta inaudito pensar que semejante sabandija amenace la existencia de un país representando en la ONU como Israel, y que la ONU mire para otro lado.
A Israel todos quieren darle lecciones, sobre todo los menos acreditados para darlas como  los demócratas orgánicos de Irán y Venezuela.
Apoyar a Israel no significa decir que las salvajadas de su Gobierno no merezcan críticas, cada palo que aguante su vela; y si hacen el bestia, y matan gente, pues que soporten el chaparrón y se fastidien, como hacemos todos. Pero me gustaría que se criticara al menos con tanta intensidad las salvajadas de gobiernos de otros países.
Por ejemplo, la República Popular China donde se extermina a cualquiera que se oponga a la dictadura comunista  y se usan sus órganos para trasplantes. ¿Se plantea alguien que China deje de existir?
Recordemos la espantosa guerra Irán-Irak con su millón de muertos, que no era más que el reflejo de la maldad de Saddam Hussein y del odio inagotable de los chiitas por los sunitas. Sin embargo nadie se ha planteado que Irán o Irak dejen de existir.
La formación de Pakistán condujo a la muerte directa de cientos de miles de personas y el desplazamiento de catorce millones de refugiados; nadie se plantea que Pakistán deje de existir.
Corea del Norte es una espeluznante dictadura sometida a la misma familia desde hace medio siglo. El Destacado Líder Kim Zong Il amenaza constantemente a los pacíficos coreanos del sur con su arsenal atómico y bacteriológico. Millones de norcoreanos han muerto de hambre, gracias a la política de ese sicópata. Nadie se plantea que Corea del Norte deje de existir. Hace apenas dos semanas, Corea del Norte hundió un barco militar surcoreano, matando a 46 de sus tripulantes. Nadie se ha manifestado en contra de Corea del Norte o de su amo. La conclusión evidente, es que para los pacifistas y activistas del mundo, parece que sólo existe un malo a nivel internacional: Israel.

5) ¿Qué pasaría si cae Israel?
Supongamos que se cumple la peor de las pesadillas, y que tras una guerra Israel es vencido y tanques sirios se pasean por Jerusalén. Nuestra izquierda antiZemita -y algún nazi de los de toda la vida- se regocijará y brindará con champán porque es gente con más convicciones que cerebro; pero pensad un poco: ¿con Israel derrotado, ¿habrá mejorado el mundo? ¿Estaremos más seguros? De entrada, ¿dónde irán los millones de judíos que hoy viven en Israel? Primer problema, a menos que se pretenda exterminarlos con un segundo holocausto, ¿no?
Una vez derrotado el "enemigo sionista" como dice el bendito Osama, vendrá la imposición de la sharia, la reducción de la mujer a su estado de conejo reproductivo, el ahorcamiento de los homosexuales (foto de la derecha, en Irán), las lapidaciones de los adúlteros, las mutilaciones judiciales y todas esas simpáticas costumbres que constituyen el culto islam del siglo XXI. ¡Inch Allah!
¿De verdad os imagináis que nos van a dejar en paz si se les ofrece a Israel en bandeja de plata? Sanguinarios payasos que no han sido capaces de educar a sus pueblos y se han gastado en armas todo su presupuesto desde su independencia, ¿acaso no van a inventarse un enemigo nuevo? Pues irán a por los cristianos -los "cruzados" como ellos los llaman- porque los caudillos de masas ignorantes están condenados a buscar chivos expiatorios para distraer al personal. Si cae Israel, que Yahvé nos coja confesados, que algún nuevo Abderramán llegará no a Poitiers sino a Estocolmo.

6) Conclusión
La legítima crítica a los supuestos originales del estado hebreo o a la actuación de sus gobiernos, no debe servir de justificación para quienes persiguen la destrucción de Israel.
Cualesquiera que fueran los pecados de los gobernantes de Israel, nadie puede defender que Israel no merezca seguir existiendo.
Existen infinidad de países cuya realidad es mucho más criticable que la de Israel, naciones gobernadas por tiranos sanguinarios,  y nadie las critica ni se propone desmembrarlas.
Quizá Israel no sea ningún chollo, como aliado; pero Occidente no puede consentir que sus enemigos se alcen con la victoria sobre el estado judío, no sólo por cuestiones humanitarias sino puramente egoístas: esa victoria sería el prólogo de una ofensiva masiva contra Occidente. Como esto siga así tendremos en breve que apuntarnos voluntarios para ir a luchar en plan Brigada Lincoln junto a los hebreos; tiempo al tiempo...

5 comentarios:

  1. Querido amigo:

    La pesadez de tener que seguir defendiendo, 62 años después, lo mismo, es quizá lo más desazonante de este asunto. Que los islámicos se mantengan en sus trece, tras 62 años, es tomado como lo normal. Que Israel se haya afirmado entre enemigos parece intranquilizar a muchos.

    Comparteo totalmente tu conclusión y añado que si Israel no se mantiene, tendremos gravísimos problemas.

    Saludos

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  2. Lartime se transforma en Saco (disculpas)

    Verás tocayo;

    resulta que el tema que has publicado esta vez forma parte de aquellos que son prioritarios para mí; pero tu ámplia y bien trabada reflexión contiene numerosas afirmaciones con las que estoy en respetuosa discrepancia.
    Como este no es el lugar más apropiado para un debate seguramente largo y matizado, espero que la vida nos proporcione un momento y un espacio más adecuado para llevarlo a cabo si, como deduzco de la profundidad y rigor de tu entrada,
    coincidimos en nuestro mutuo interés.
    No obstante, me voy a permitir ocupar, con tu permiso, introducir unas reflexiones en forma de artículo, que los recientes acontecimientos me han sugerido, porque , a mi juicio, es la hora de definir la postura de cada cual, en cuanto a un asunto mucho más transcendental de lo habitualmente se valora.
    "Israel en la “guerra de los medios”. Un falso debate."

    El debate sobre una supuesta derrota de Israel en el plano de los medios de comunicación supone, en sí mismo, la única victoria de la que se podrían sentir satisfechos los que plantean esa “guerra de la comunicación”.
    Esa batalla no debe perderla Israel, y la mejor estrategia para conseguirlo es no librarla. El estado israelí no puede permitirse el lujo de desgastarse en ese esteril enfrentamiento. Tiene otras prioridades, como es la de la defensa de su simple existencia física.
    No se puede perder una guerra en la que no se participa.
    El terrorismo es un fenómeno que vive parásitamente de los “mass–media”. El éxito de un acto terrorista se sustancia únicamente en un titular de periódico. Ese es su único objetivo. Tenemos suficientes ejemplos históricos de triunfos y fracasos de las organizaciones clandestinas que certifican esa afirmación.
    Las acciones terroristas no persiguen otro fin que el de ofrecer pruebas de su existencia y permanencia en la lucha, a sus imprescindibles bases sociológicas.
    Las organizaciones clandestinas no tienen otro objetivo que el la fidelización e incremento de esas mismas bases, las cuales les sustentan y financian. Y el citado incremento sólo se consigue mediante la sábia explotación de las emociones [con una astuta amalgama de victimismo–heroismo], estimuladas través de una vía gratuita de comunicación como son los mencionados “mass–media”.
    La propaganda se basa esencialmente en la sustitución de la RAZÓN por la EMOCIÓN; del argumento por el slogan.

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  3. La fotografía del niño de Al Dura, supuestamente asesinado por las tropas israelíes, es un slogan. Provoca una emoción tan profunda que incluso el desmentido del montaje [con pruebas irrefutables] es rechazado inconscientemente por los fieles, porque la escena es demasiado perfecta como para borrarla de la mente. Si admitiesen que fuera falsa, se privarían de ese excitante componente dràmatico que les resulta imprescindible para vivir.
    La única lucha moralmente admisible es aquella que trata de hacer prevalecer la razón sobre la emoción.
    Incluso los nazis, maestros precursores de la propaganda como única finalidad política, creyeron necesario inventar, sin embargo, una pseudociencia que proporcionase un “barníz razonable” a su emotivo delirio místico–folclórico de la raza.
    En las sociedades que han accedido a la civilización de la libertad y la justicia con un elevadísimo coste humano a través de la historia, muchos de aquellos que no vivieron ni apenas conocen el valor de aquel inmenso esfuerzo, padecen hoy un síndrome de mala conciencia que los convierte en un valioso material de manipulación emocional para los liberticidas y sus cómplices. Hoy en día, algunos vemos con inquietud como nuevos aprendices de brujo montan sectas bienintecionadas que explotan con gran eficacia ese filón emocional.
    Si se comprediera, por fin, que el conflicto de Israel no tiene más [ni menos] que una naturaleza simbólica para los adversarios de nuestra civilización, ya que ese estado representa una intolerable avanzadilla de ella para los enemigos de la tolerancia, no se platearían falsos y estériles debates como el de la “guerra de los medios”.

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  4. ¿CUÁNDO LOS PAISES OCCIDENTALES VAN A COMPRENDER QUE ISRAEL ES EL BALUARTE DE EUROPA Y DE TODO EL MUNDO CIVILIZADO?

    GRACIAS, DON LUIS, POR TU VALENTÍA DE NADAR CONTRA CORRIENTE ..... SON MUCHOS LOS QUE PIENSAN COMO TÚ ... PERO CALLAN VERGONZOSAMENTE..

    SI VIS PACEM PARA BELLUM.

    MARIO RUIZ GUTIÉRREZ
    SHALOM VE SHALVAH
    PAZ Y BIEN

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  5. Extraña entrada la tuya. Demasiado larga para ser un artículo, con el lenguaje fresco de los mismos pero queriendo ser mucho más. Tal vez debieras plantearte escribir algo más largo, un ensayo sobre Israel, un pequeño libro en el que puedas desarrollar tantas cosas como apuntas en esta entrada. Se me ha hecho largo y tremendamente corto a la vez.

    Sólo una pequeña reflexión a propósito del tema y es muy cercana a algo escrito más arriba por "lartime-saco": la continua agresión contra el estado de Israel no tiene únicamente tintes religiosos sino que subyace tras él el fondo político. Poco importa que se trate del pueblo judío, si fuesen cristianos, coptos, budhistas o adventistas del séptimo sello sería exactamente igual. Para los países árabes, islámicos también la mayoría, se trata de una tierra que consideran suya y la batalla contra esta ocupación es lo importante en sí mismo. El tratamiento de la propia batalla en los medios y la llama del odio que se consigue mantener perennemente encendida es, al mismo tiempo, la razón y el fin de la existencia de esta lucha.

    Un abrazo.

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