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LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

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miércoles, 8 de junio de 2011

Fechas y fechorías

Tras tres años de calvario, Iñigo Henríquez de Luna ha quedado libre de toda mancha por el llamado "caso Becara". ¡Tres años! Tres años ha tardado un Sr. Magistrado en comprobar -tras ardua investigación- que 1999 es anterior a 2000. Por su posible interés e indudable actualidad, reproduzco un artículo publicado en Asturias Liberal en julio de 2008 con  este mismo título.

Un gentil exministro socialista me confesó un día: “Luis, el problema de España es que los partidos no perdonan que destaques; si asomas la cabeza, ¡zas!, te la cortan”. Y es una gran verdad: la única forma de supervivencia en la política española consiste en mimetizarse con lo gris, lo anodino, lo triste. Si sonríes, eres un payaso; si trabajas, un trepa; si escribes libros, un coñazo o un loco; si dices lo que piensas, un bala perdida. Consecuencia de esa mentalidad son las trayectorias de nuestros líderes, de una mediocridad pasmosa, quizá más aparente que real. Quien no habla no molesta, y el que habla no sale en la foto, así que todos calladitos, impasible el ademán. Luego, cuando llegan al poder, se destapan las cualidades y defectos contenidos durante lustros.

A raíz de que el concejal madrileño Henríquez de Luna y los demás compromisarios de su distrito, los que llamé Once de la Fama, anunciaran su apuesta por la democracia interna, era de temer que pronto les pasarían la correspondiente factura. Pero nadie podía imaginar que los verdugos madrugarían tanto. Regreso a Madrid después de unos días de asueto y me entero de que a Henríquez le ha llamado a declarar como imputado de no se sabe qué delito —el auto no lo precisa— el mismo juez que está investigando el affaire Guateque, un tema particularmente asqueroso de funcionarios municipales facilitando licencias a cambio de suculentas mordidas. Ya ha aclarado el magistrado que nada tiene que ver un asunto con el otro, pero el daño está hecho. Tanto el diario EL PAÍS, como las agencias de Prensa, titularon la noticia: Primer concejal de Madrid imputado por el juez en el ‘caso Guateque’.

El juez actúa a raíz de la acusación hecha por unos Sres. Goyeneche de que el concejal dio un trato de favor a la empresa propietaria de la tienda Becara, sita en Juan Bravo 18, donde viven los referidos señores. Anteriormente, en 2007, se archivó una querella criminal por el mismo motivo. A raíz de desmentirse cualquier relación de este asunto con el “caso Guateque” se habla ahora del “caso Becara”. Por casos, que no falte, que uno de los secretos para vender periódicos consiste en convertir cualquier acontecimiento en “caso” y de hecho durante años el barco almirante de la prensa morbosa española fue El Caso, precedente de la actual telebasura.

Si no estuviera en juego la honorabilidad de una persona, lo de Becara nos sonaría a errata de becaria y recordaría el caso de la famosa Mónica Lengüinsqui que saltó a la fama mundial por sus actuaciones en el Despacho Oral. Así, el Caso Guateque daría lugar al Caso Becaria y luego, por lógica concatenación, al Caso Achuchón Mañanero. Henríquez no anduvo remiso en convocar una rueda de prensa, ha pedido su comparecencia ante el Pleno del Ayuntamiento y retado al PSOE a unirse a la denuncia de los Goyeneche, en plan “anda majetes, a ver si os atrevéis”. Henríquez puede permitirse toda clase de lujos porque su defensa se basa en el calendario. Resulta que la primera licencia concedida a Becara tiene como fecha el 27 de enero de 1999. Henríquez sólo tomó posesión como concejal un año después, en mayo del 2000.

Cambiar el pasado es una vieja ambición humana, pero las fechas, por desgracia, son testarudas y aunque disfruto de una gran imaginación no soy capaz de concebir que el concejal pueda viajar a través del tiempo, vivir antes de nacer, zamparse una paella antes de guisarla o hacer de concejal antes de que lo elijan. Lo de las fechas tiene más Inri todavía: a pesar de que el auto estaba firmado el 16 de junio, el imputado se enteró un mes más tarde, el 15 de julio, por la Prensa, sin haber recibido la menor notificación del juzgado. Al día siguiente, 16 de julio se presentó el abogado de Henríquez en el juzgado y se enteró de que el auto-inmóvil estaba aparcado apaciblemente entre sus legajos. ¡No había salido de allí! Bueno, algo sí que salió puesto que se dio un garbeo por las páginas de los periódicos. Algún aparcacoches no pudo resistir a la tentación… Por fin el juzgado entregó a la Guardia Civil el esperado auto, para que lo remitiera al imputado. El guardia civil que lo recibió inscribió al margen “recibido a las once y cincuenta del 16 de julio”… 

Ya que hablamos de fechas, resulta cuanto menos curioso que el auto judicial aparezca firmado el 26 de junio, justo el día siguiente a la clausura del congreso nacional del PP en Valencia y que la fecha que se le da para declarar al imputado sea el 29 de septiembre, nueve días después del final de congreso regional del PP, el 19 y 20 de ese mismo mes, congreso para el que Henríquez ha sido designado ponente en materia de Estatutos. El propio imputado ha pedido al juez declarar antes, para no tener que pasarse tres meses sometido al linchamiento mediático. El calendario dice bien claro y bien alto que la acusación que sufre el concejal es de traca, y que quienes pretendían patear a la presidenta Aguirre en el concejil culo, se están equivocando. Lo más lamentable del asunto, es que resulta obvio que la campaña contra Henríquez tiene su origen en el sector babeante-genuflexo del PP y que la resurrección de la denuncia no tiene más objeto que ensuciar una trayectoria. Brillaba demasiado la armadura de la Democracia Interna, había que ridiculizarla. Interpretando un triste papel de mamporrero, el portavoz del PSOE ha pedido al Alcalde el “cese” del concejal —yo creía, tonto de mí, que a los concejales los elegía el pueblo de Madrid— y su expulsión del partido sin esperar ninguna sentencia, ninguna resolución judicial. ¿Que alguien te denuncia ante un tribunal? ¡Eres culpable! ¿Que un juez te llama a declarar? ¡Eres culpable! Ahora que lo pienso, dado que a Pedro Zerolo lo ha llamado a declarar un juez por no sé qué otro asunto, ¿expulsará el PSOE a Zerolo? No entiendo el motivo de que todavía exista gente empeñada en sacarse la carrera de Derecho, abogados, fiscales, magistrados. ¿Para qué? Al final la opinión publicada acusa, sentencia y ejecuta a los ojos de la opinión pública. La etimología de fecha y de fechoría nos remite a los hechos. Fecha viene del latín facta, de factum, que significa hecho. Fechoría se deriva también del verbo hacer, puesto que su origen es el latino factor. Estas realidades etimológicas no hacen sino subrayar la importancia de las fechas para discernir los hechos, y que cuando el hecho es malo y se origina en una voluntad maligna, podemos hablar de fechoría, que es, esencialmente, una mala acción.

Resulta lamentable que se mancillen trayectorias y se gaste el dinero público obligando los tribunales a examinar acusaciones temerarias. Sin embargo, ese esfuerzo para truncar la carrera del intrépido concejal demuestra varias cosas: la primera, que como político ha alcanzado cierta notoriedad; nadie se molesta en calumniar a quien no existe. La segunda, es que resulta inquietante la facilidad con la que los papeles de los juzgados acaban en las páginas de los periódicos antes que en manos de los interesados; y la tercera, todavía más preocupante, es que nuestros juzgadores parecen no saber diferenciar entre antes y después, anterior y posterior, 1999 y 2000. Quizá se perdieron el correspondiente capítulo de Barrio Sésamo. Manrique, revisado por Les Luthiers, lo dejó bien sentado: “cualquier tiempo pasado fue anterior”.

Publicado en Asturias Liberal el 24 de julio de 2008. Enlace aquí

1 comentario:

  1. No has sido capaz de contestar tanto comentario... Parece que algunas noticias no interesan a nadie, ni siquiera a los más cercanos.

    Ya te dije entonces que me pareció un gran artículo y ahora te lo repito.

    Un abrazo.

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