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LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

"Mais on ne se bat pas dans l'espoir du succès ! Non, non c'est bien plus beau lorsque c'est inutile ! "

miércoles, 27 de junio de 2012

La tristeza como tentación

Una de las siniestras contribuciones de Alemania al mundo moderno, peor quizá que las cámaras de gas, es el espíritu de muerte que impregna tantas obras sobre el amor, la reactivación más duradera del diálogo entre el eros y el tánatos, la renovación de la Tragedia, del mito de Píramo y Tisbe que saqueó Shakespeare para su Romeo y Julieta. Desde Goethe, infinidad de obras teatrales, novelas y películas se recrean en el dolor del amor no correspondido: ¡dolor y desgracia!

El dolor como exhibición
La verdad es que, cuando tienes sentimientos y cerebro, puedes querer mucho, muchísimo a alguien que te deja; puedes sentir verdaderas convulsiones de tristeza.
Pero la desesperación acaba convirtiéndose en algo puramente enfermizo, consiste en agarrarse a un fantasma con las cadenas del ego, en el fondo una perversa manifestación de soberbia. Es algo tan falso como los sentimientos de los poetas, que prostituyen su alma a cambio de aplausos y nos aburren a todos con la interminable diarrea de sus versos.
Para darse importancia, la gente utiliza toda clase de recetas: desde el que necesita que los medios de comunicación hablen de él, hasta el rey de la moda que siempre usa coches pijos y trajes bonitos. Pero también puedes ponerle al pavo la pluma del dolor, que es algo más sutil y mostrarle a todos tu desesperación como quien lleva la última corbata de Lanvin. Dramatizar los sentimientos frustrados no es más que otra forma aburrida de exhibicionismo. Y hay quien llega a matarse para llamar la atención, pensando, equivocadamente, que desde algún rincón del Cielo podrá asistir a sus propios funerales.
Hace falta ser idiota...

2 comentarios:

  1. Aún hay otra variedad que es peor. La de aquellos que asisten extasiados a los fuenerales de sus víctimas después de haberlas masacrado.

    Son los mismos.

    La deseperación no es un estado de ánimo por el que debamos sentir compasión. La desesperación es la salida cobarde de quienes son incapaces de asumir sus fracasos, y que desarrollando una asombrosa capacidad para el marketing del melodrama, tratan de transferir a los demás sus frustaciones.

    Los inventores del romanticismo en Alemania ( Sturm und Drang), consiguieron impedir la entrada de la razón, la Ilustración (Aufklärung), y fueron los precursores de toda la barbarie que ese pueblo acumuló en ciento treinta años y que culminó como todos sabemos.

    Los tristes "públicos" son una grave amenaza.

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    1. Fíjate si tienes razón, sapientísimo Saco, en el siniestro título y no menos deprimente desarrollo de un amor desesperado: Muerte en Venecia. En Alemán es todavía mas fuerte, "La muerte en Venecia".

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