Vuelvo a ocuparme de mi blog

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LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

"Mais on ne se bat pas dans l'espoir du succès ! Non, non c'est bien plus beau lorsque c'est inutile ! "

lunes, 21 de noviembre de 2011

Una oportunidad



Como soy uno de los tres o cuatro demócratas de verdad que quedan en Europa, disfruto a lo grande participando en los procesos electorales, y más contando con el asesoramiento de alguien que sabe de esos temas como Juanma García Gay.
Ayer hacía de interventor en un colegio electoral y paré de contar votos a las once de la noche. Resulta obvio que la Junta Electoral ha hecho alguna trampilla para conseguir que los presidentes y vocales de mesa fueran gente relativamente joven y formada porque lo del ordenador hubiera supuesto un verdadero desafío para muchos que sufren de analfabetismo tecnológico. Como siempre, tuve suerte, la interventora del PSOE era tan eficaz como agradable y el Presidente y los vocales un modelo de inteligencia práctica. Acabamos antes que nadie y nos cuadraron las cuentas.
Lo más simpático de la velada fueron todos los votos que obtuvo Álvaro Pombo. No me entusiasman sus novelas -me gustan más sus versos- pero me encanta su valor personal. Ser gay en los tiempos de las redadas de violetas, exigía más valor que ahora en que resulta una circunstancia hasta favorable en determinados ambientes.
No creía que el PP obtuviera la mayoría absoluta, porque sé cuán testarudo puede llegar a ser el personal y que dada la nula formación política de los españoles, aquí tu partido es como tu equipo de fútbol. Casi ocho millones de personas han votado al PSOE después de la que ha montado... Familias enteras que han quedado en el paro, han seguido votando por "los suyos", sin tener en cuenta sus propios intereses. Esto es lo que hay.
Pasé por mi sede y vi un montón de chiquillos que estaban de fiesta pero no entendían, obviamente, la trascendencia de lo sucedido. Pero como les invitaban a algo, estaban joviales. Hubieran celebrado igual un concierto de Justin Bieber. En cambio abracé a otros amigos, gente mayor que entendía perfectamente que ayer España ha apostado por el cambio.
Llegué a tiempo para oír las últimas frases del discurso de Rajoy. El pobre es tan aburrido... Me recuerda esas insufribles fábulas de Samaniego, calcadas de La Fontaine y con una rima espantosa.
Su estrategia de no prometer nada para no decepcionar a nadie es cualquier cosa menos ilusionante. Sin embargo fui el primero en aplaudir y hasta en berrear. Porque estaba y sigo estando contento. Porque nos hemos dado una oportunidad; una oportunidad colectiva y personal de salir adelante, trabajando mucho, pero con una esperanza, al menos, de que las cosas van a ir mejor.
No nos engañemos: el PP es lo que es. El Zubnormal y zuz mariachiz lo han hecho tan mal que no sólo han destrozado su propio partido sino que se lo han puesto demasido fácil al PP impidiéndole renovarse y depurarse en profundidad poniendo de patitas en la calle a sus corruptos gurtelianos, su chusma valenciana, su ralea alicantina, su basura madrileña, etc.
No me agrada la idea de ver a un notorio dilapidador como el Sr. Gallardón en un gobierno que, dadas las circunstancias, tiene que ser más austero que la hormiga borde del citado Samaniego; sería como meter dentro a la Reina de las Cigarras. Espero que las reformas no consistan sólo en reforzar la Economía para Buitres inaugurada por el Z y su pandilla. No quiero ver más casinos y casas de putas, no quiero ver a la gente sin trabajo teniendo que vender las cucharillas de plata, ni empeñando su mantón de Manila. Quiero ver una economía a medio y largo plazo que apueste por la formación y el esfuerzo, y no por los pelotazos de los amiguetes. Quiero un gobierno capaz de vencer a Franco, es decir, capaz de congeniar la democracia con el éxito económico y social.

Espero de Rajoy que sea un gobernante razonable, que dé marcha atrás en las iniciativas demenciales de los que creen que trocear niños y matar viejos es una forma de progreso. Mi única ambición en política consiste en apoyar a fondo los movimientos provida, que son el futuro porque apuestan por el futuro, apuestan por la vida en lugar de la muerte.
Espero de Rajoy que sea capaz de negociar con los restos del PSOE, cuando ellos se vuelvan a centrar, una reforma constitucional para acabar con las autonomías, que no han servido para nada, salvo para financiar a los separatistas, hundir las cajas de ahorros, multiplicar el número de funcionarios inútiles y encarecer los trámites administrativos.
Espero de Rajoy un gran proyecto de educación, que apueste por la calidad, el esfuerzo y la disciplina.
No espero más. Salvo que a todos esos españoles que no se meten con nadie les dejen en paz, que nadie ataque su fe, ni les deje sin trabajo ni pretenda enseñarles como educar a su familia. 
Sólo añadiré que ayer recordé con imaginable melancolía aquel 11-M en que murió Marion Subervielle, la chiquita de la chaqueta roja de la Biblioteca Nacional que nos presentó a su hija... Recordé aquellos días de mentiras y de odio y la llegada de Zapatero, de su gente... Recordé el gran descarrilamiento electoral, tras una tragedia nacional.
Me di de alta en el PP a las diez de la mañana del lunes siguiente al domingo 14 de marzo de 2004. Creo que fui el primero en Madrid, y que aquel mismo día 400 capullos hicimos lo mismo. Fue nuestra forma de reaccionar.
Ahora el Zeta y los de la Ceja se han ido. Nadie les echará de menos. Id con Dios y no volváis.

6 comentarios:

  1. Da gusto ser amigo de tíos como tú. En serio.

    Tan listo y tan bienintecionadamente crédulo. No he dicho iluso ¡que conste!

    Cuando yo me emancipé -entonces esas cosas ocurrían a los 22/23 años- después de aguantar sin paciencia la autoridad paterna, lo que más me ponía era la idea de tener por fín un apartamento. Una puerta que se cerrase y se abriese cuando a mí, y no a mí padre, le diese la gana.

    Pues bien; la verdadera sensación de independencia y poder individual no la experimentaba cuando se supone que debía hacerlo, es decir en el momento de decidir que salía de casa. Cuando realmente me sentía el rey del mambo era cuando pudiendo salir decidía no hacerlo.

    Héteme aquí que después de babear por la democracia y plantarme frente a las fuerzas vivas -más o menos cuando lo de la emancipación- por fin la democracia llegó y la verdadera sensación de ser dueño de mi destino político la tengo cuando ME ABSTENGO.

    ¡No veas como disfruto viéndoos votar! Vamos, disfruto tanto que volvería a plantarme otra vez para traeros de nuevo a vosotros la posibilidad de hacerlo y a mí la de miraros.

    Dicho lo cual, que se haya acabado la tabarra del jodío abuelo me parece un explendido acontecimiento.

    A ver si esta vez lo haceis un poquito mejor los que gobernais. El pueblo soberano. No direis que es dificil ¿eh?

    Conmigo no conteis hasta que aparezcan los Espanich Neocons.

    ¡Ojo! Os estaré vigilando.

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  2. Viva la frescura (de frescor). Vigilemos!. Los españoles estamos muy necesitados de esperanza y no es cuestión de desperdiciar oportunidades.
    P.S. No sé que es una URL, pero no soy anónimo. Dejémoslo por ahora en "Beilemos".

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  3. Me ha emocionado lo que escribiste a Marion. Eres genial, Luis, y no lo digo por coba. Besos mil

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  4. Excelente artículo, Luis.

    Participar en un proceso electoral como interventor, apoderado o miembro de una mesa es toda una experiencia. Y creo que ayuda a comprender muchas cosas que pasan desapercibidas para el simple votante.

    El domingo fue una fecha importante, sí. El final de una perniciosa etapa y el pricipio, como tú dices, de la esperanza. La herencia es envenenada y el país está esquilmado. El trabajo es arduo y la tarea inmensa. Pero hay esperanza...

    Coincido en tus reflexiones y en lo que fundamentalmente esperas de un buen político. Y espero que Mariano Rajoy cumpla con todas tus expectativas. Sería el mejor indicio de que vamos por buen camino.

    Un abrazo, amigo.

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  5. Querido Luis:

    ¡No sabes cómo ansío darte la razón en todo!.

    Como los viejos griegos, soy de los que piensa que si a la patria le va mal, por bien que le vaya a uno, es previsible que termine hundido. Pero si la patria va bien, por muy mal que le vaya a uno, lo previsible es que salga del atolladero.

    Como los viejos griegos, soy patriota de puro egoísta, es mas: tan huraño soy y mal nacido, que pongo mi egoísmo por encima de mis ideas políticas y me encanta ver que estoy equivocado si los adversarios lo hacen bien.

    Comparto todos los deseos que has expresado y tu esperanza, pero por encima de todo comparto tu preocupación por la educación.

    Si la democracia es el gobierno del pueblo, y éste está sin instruir, la democracia es el gobierno de los zopencos, dirigido por demagogos.

    Yo distingo el régimen democrático y el régimen propio de la degeneración de éste: el demagógico. Aquél mira el interés del pueblo, éste el de los partidos. Se diferencian por la educación.

    Aquí te dejo un enlace sobre lo que Ortega decía que había que enseñar a los niños para terminar con los males de España. Te deleitará volverlo a leer: para los niños españoles.

    http://desequilibros.blogspot.com/2009/10/para-los-ninos-espanoles-ortega-y.html

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  6. Mmmmmm... Escaldado estoy ya de la política (tarde o temprano me tenía que pasar), y no confío en nadie, más que en mí mismo para salir adelante y sobrevivir al día a día.

    No obstante, era de perogrullo que se necesitaba un cambio de gobierno, aunque fuera para escoger el mal menor, que en este caso no sé si será así y espero que no y que sea la elección correcta. La opción “rubalcabiana” no era más que la opción de elegir al cómplice de quien había gobernado hasta esa fecha y, por claro silogismo, era poner más de lo mismo en el mismo plato.

    No obstante, mis dudas acerca de un ciclo de política éticamente correcta las has mencionado tú: la proliferación de clanes valencianos, alicantinos, madrileños, gurtelianos (y te faltó añadir a los castellonenses, amparados por el "capo" pepero y su amante, y su magna obra, a mayor gloria de la provincia y cachondeo nacional, que es el aeropuerto sin aviones, construido a escasos 70 km de otro aeropuerto y a menos de 200 km de otro). Pero la política es así.

    Por eso mismo, porque es así, reniego de afiliaciones y simpatías a ninguno y, en todo caso, deposito mi voto a quien más se acerque a mis criterios, pero sin firmar pacto alguno, ni de cabeza, ni de corazón. No obstante, si algún día consiguen ser mejores de lo que ahora son, mi criterio podrá cambiar.

    Pienso, de todas formas, y en eso estoy convencido, en que ahora gobierna un hombre prudente. Y prudencia es una de las virtudes que más falta nos hace. Y confío en que sabrá sacar al país del desastre en que está metido. Hasta entonces, no habrá vítores ni alegrías. Aplaudiré, encantado, y hasta descorcharé champán, cuando los amigos que tengo en el paro encuentren un trabajo digno y que les proporcione sustento para vivir. Mientras tanto, todo lo que hay son buenas palabras e intenciones y eso no da de comer.

    Saludos, don Luis.

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