Vuelvo a ocuparme de mi blog

De paso recupero artículos míos en los desaparecidos portales suite101.net y asturiasliberal.org o artículos borrados de la versión electrónica de abc, preservados por archive.org o por la memoria caché de google.

LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

"Mais on ne se bat pas dans l'espoir du succès ! Non, non c'est bien plus beau lorsque c'est inutile ! "

viernes, 25 de mayo de 2012

El humo de Satanás


Un amigo me ha mandado una foto terrible. Un bebé muerto en la basura. Como tantos otros. Ese tipo de imagen siempre mueve a reflexionar, me digo que mis problemas y dificultades no son nada al lado de los de ese pobre niño al que le han robado ya toda su vida, todo lo que es y lo que podía ser apenas recién nacido o antes de nacer. Ese bebé muerto, ese pobre niño, subsume en sí mismo todos los discursos sobre la crisis, una crisis que, esencialmente, es de naturaleza moral.

El mantra de la impotencia
No sé vosotros, pero yo estoy harto del mantra de la impotencia, de ese interminable y deprimente antidiscurso que en nombre del realismo pretende hundirlo todo y hundirnos a todos a la mayor gloria de no se sabe qué y de no se sabe quién:

Ooom, no hay salida,  la crisis es total, ooom,  no hay salida, no hay esperanza, oooom,  no hay salida, nadie sirve para nada, ooom, no hay salida,  ninguna seguridad ante un futuro incierto y movedizo, oooom,  no hay salida...

Llevamos demasiado tiempo con la misma cantinela. Y hay algo que no me gusta, cierto tufillo que reconozco. No sé por qué, siempre he sabido reconocer el mal. Me refiero al mal absoluto, a la maldad en estado puro. Y algo huele a maldad pura y dura en esta voluntad general de suicidio, que el suicidio es la expresión más salvaje y brutal de la desesperanza. Huelo el mal; la fotografía de un niño asesinado apesta a maldad...

El Príncipe de Este Mundo
Nunca he tenido confianza en el poder. De niño me enteraron de uno de los títulos de Satán: nada menos que Príncipe de este Mundo: el gran boss de la política. Es muy fácil ser malo si se tiene poder, y muy fácil que los poderosos se vuelvan malos. Afortunadamente, la luz de Dios penetra en las cavernas más obscuras y algunos políticos intentan ganarse el pan honradamente. Siempre recuerdo a ese puñado de hombres buenos, de profundos cristianos, que supieron construir Europa en las peores circunstancias posibles, sobre las cenizas del nazismo y bajo la amenaza comunista. Schumann, Adenauer, De Gasperi, Jean Monet...  La sombra de esos gigantes aplasta a los enanos de hoy.

Morlocks que soñaban  ser Elois
Estamos ciegos. Completamente. No entendemos que el poder del Mal se nutre de nuestra propia maldad. Pero ¿qué nos creíamos? ¿Que podíamos impunemente sacrificar millones de niños en el altar de Luzbel, cortar a cachos ni se sabe cuántos niños por nacer y que esto iba a ser el Mejor de los Mundos, el Putoparaíso en Technicolor? Pues no. Mira tú qué cosas. No funciona así. Nosotros somos unos Morlok que creían que eran los Eloi. Somos antropófagos que se creen civilizados y mientras nos comemos en platos de porcelana los riñones de nuestros hijos al jerez, nos imaginamos que vamos a cambiar el mundo. Queréis ver la expresión misma del mal, pues mirad este enlace, aquí. Son fotos fuertes. Nada recomendables para las personas sensibles. Moloch, exige su ración de sangre inocente...
Necesitamos una revolución moral, que obviamente no saldrá de las filas de quienes apuestan por megacasinos o grandes lupanares. No saldrá de los partidos que amparan el aborto y la pederastia. Esa amoralidad esencial, sólo podía degenerar en una crisis de mil pares de narices como la que estamos viviendo. Y estamos sólo al  principio.

La revolución moral sólo puede ser individual
La revolución moral no puede ser impuesta ni organizada por nadie, no hay caza de brujas que valga. Sencillamente todo consiste en la revolución personal. La revolución personal de que yo, con mi actitud, cambie el mundo. El poder de un solo individuo es inmenso. Thoreau nos demostró que todos podemos ser el granito de arena que detiene la máquina del mal. Thoreau tenía razón. Gandhi y Martin Luther King siguieron su senda. Y ganaron. Y quienes les privaron de la vida, perdieron. Ya habían perdido. Por eso vale la pena ser algo mejor. Pensemos en hacer algo bueno cada día, algo que, de algún modo, sirva para diluir tanta maldad.

5 comentarios:

  1. Querido amigo: Las fotografías son muy impactantes. Apabullan. Son de las que marcan.

    La revolución de la que hablas, no conlleva un cambio en las normas morales.

    Creo que consiste en organizar la sociedad confomre a las normas morales o éticas ya conocidas.

    Triste país el que denomine revolución a unir al hombre con algo consustancial a él: la moralidad.

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    1. "Organizar la sociedad" es difícil. ¿Quién la organiza y con qué criterios? Prefiero el camino personal e individual.

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  2. Jose Antonio Plaza26 de mayo de 2012, 0:39

    Que el mal existe, amigo Luis, es algo indiscutible. Pero no como un ente abstracto o un mal perfume, etéreo e intangible. El mal está aquí, habita entre nosotros. Cuando un terrorista detona una bomba al paso de un autobús de guardias, no está loco. Eso es lo que pensamos nosotros para poder racionalizar tamaña barbarie. Lo que ocurre es que el tipo es un Hijo de Puta, que son cosas distintas. He ahí el mal hecho carne. Lo que un ser humano es capaz de hacerle a otro es algo inconcebible: me entenderá el que haya estado en Dachau, a las afueras de Munich, otro ejemplo de Maldad materializada. Y que decir de los infanticidios; en la antigüedad a los niños ni siquiera se les consideraba personas, conque ahora, que son moneda de cambio para la educación para la ciudadanía, carne de voto para el mañana y poco más, ¿a quien le importa realmente lo que le pase a los niños? Incluso, al tradicional lamento gay de "que reproduzcan otros la especie" se unió un movimiento que pretendía prohibir la entrada a los infantes a los restaurantes, aviones, etc... En la época del egoismo exacerbado de principios del Siglo XXI, ¿que esperabas?

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  3. Por cierto, a mi también es la versión que mas me gusto de la novela de Wells

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  4. Organizar la sociedad: Siempre se ha hecho educando a cada individuo. Aristóteles, Platón, Jenofonte, pasando por Cicerón y llegando hasta Orgeta, describían primero cómo debía de ser una sociedad y luego cómo había que educar para conseguirla. Edcuando -e instuyendo- al individuo se organiza la sociedad.

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