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LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

"Mais on ne se bat pas dans l'espoir du succès ! Non, non c'est bien plus beau lorsque c'est inutile ! "

viernes, 3 de septiembre de 2010

Napoleón no existió, la ciencia lo demuestra


Los debates entre fe y ciencia suelen nacer de la incomprensión de los límites respectivos del conocimiento

¿Necesito a Dios para hacerme el café?
Esta mañana me tomé un café como me gusta, solo, negro y abundante. Puse agua en la cafetera, no la puso Dios. Puse café molido en el filtro, no lo puso Dios. El café salió humeante de su filtro y se derramó en la jarra. No lo puso Dios. Conclusión: Dios es innecesario para hacerme un café.
Eso sí, podría añadir que el café sabía como Dios y que como todas las mañanas di gracias a Dios por todo, incluido por el café.
Leo en la portada del ABC electrónico que Stephen Hawking, el famoso genio inglés, ha descubierto que Dios no figura en ninguna fórmula de la física cuántica, nuclear, subatómica o miramebiana. Efectivamente, el conocimiento de Dios es perfectamente innecesario para explicar cómo se forman las estrellas, al igual que es perfectamente prescindible para explicar cómo me hago el café.

La Ciencia y la cocina
Las fórmulas de los científicos son, básicamente, recetas de cocina; la Ciencia trabaja con los hechos y le gusta aquello que es comprobable y repetible. A veces incluso consiguen una teoría para explicar los hechos. El científico es como al Hannibal Smith del Equipo A, le gusta que los planes salgan bien, y que los huevos fritos no se agarren a la sartén.
¿Por qué saben los científicos que los gases se licuan a medida que desciende la temperatura y vamos alcanzando el cero absoluto? Porque siempre que se ha hecho, es exactamente lo que ha sucedido. Una y otra vez. Que se trate de un gas noble o proletario, si consigues robar energía al gas -es decir, enfriarlo- el gas se licua.
¿Por qué no cocemos un pollo durante tres días a fuego alto ni durante diez minutos a fuego bajo? Porque la experiencia demuestra una y otra vez, siempre, que en el primer caso el pollo se quema y en el segundo se queda crudo. Y nada de ello tiene que ver con Dios.
Epistemológicamente no hay diferencia entre afirmar que los gases se licuan al acercarse al cero absoluto o que un huevo cocido durante más de veinte minutos se pone duro.
A veces las cosas no salen redondas, porque el cocinero soy yo y la elaboración del pollo asado acaba generando explosiones devastadoras y nubes de humo que cubren Madrid y eclipsan el Sol; también ocurren cosas raras si el científico es Mirameba: el pobre Paco usualmente ve unicornios en su habitación o ratones coloraos al otro lado del microscopio. Vamos, no llegaré a decir que Mirameba está chiflado, a pesar de vivir en el sanatorio de Ciempozuleos, pero reconozco que participa de una visión alternativa de la realidad. Incluso esas excepciones a la regla no son en absoluto inexplicables: en mi caso hay una explicación clarísima y es que Dios me concedió diez salchichas de Frankfurt en lugar de dedos.
Pretender la demostración científica de la existencia de Dios es perfectamente inútil: no existe ningún experimento que empiece por pelar gallinas o poner uranio en una probeta y que al final produzca no sé cuántos gramos de Dios a la plancha o a la riojana.
Dios está totalmente ausente de las ecuaciones de la Física y la afirmación de Hawking es absolutamente congruente y no entiendo bien qué clase de debate se quiere abrir ahora.

La Historia y el conocimiento indirecto
La historia de la Creación, la historia del hombre, nuestra historia reciente, no es materia de conocimiento directo. No tengo bolas de cristal para mirar el pasado ni puedo imaginar un experimento para demostrar que Napoleón perdió Waterloo. Usamos el carbono 14 para fechar cosas, con sus limitaciones; nos basamos en testimonios, reconstruimos verdades y hechos a partir del estudio crítico de las fuentes.
El conocimiento que tengo de la batalla de Waterloo o de Napoleón no es el mismo tipo de conocimiento que me dan la Física o el recetario de Arguiñano. Tampoco puedes producir a Napoleón en una probeta, y no significa que no existiera.

¡Napoleón no existió!
En el siglo XIX se quiso empezar a dudar de la existencia de Jesús a partir del estudio comparado de las religiones: la resurrección de Jesús era un mito basado en la de Osiris, etc. Un genio local, el Sr. Jean-Baptiste Pérès (1752-1840), profesor de matemáticas y de física, magistrado y conservador de la biblioteca municipal de la ciudad francesa de Agen, publicó en 1835 un opúsculo famoso que se reeditó más tarde con el subtítulo primero y luego el título De cómo Napoleón nunca existió, en francés Comme quoi Napoléon n'a jamais existé. El enlace es con una versión seis lustros posterior a la primera. Los que sepáis francés, lo disfrutaréis como lo disfrutó en su día Anatole France, un ateo con sentido del humor que cita ese opúsculo en sus obras.
En conclusión, deducir que Napoleón no existió porque no usé a Napoleón para hacerme el café por la mañana, es una chorrada equivalente a pretender que Dios no existe porque no figura en las ecuaciones de la física. A quien le interesen estos temas, le recomiendo escuchar al padre Carreira, físico jesuita que las explica mucho mejor

13 comentarios:

  1. De lo mejorcito que te he leído.
    Alí El Chemá

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  2. Luis, te llamaré para felicitarte personalmente por este artículo, pero que quede constancia de que es no sólo de lo mejorcito que HAS escrito, sino de lo mejorcito que SE HA escrito para explicar este asunto de manera congruente con la ciencia y con la fe. ¡Enhorabuena y elogios sin restricciones!

    Firmado: Carmelo, tu amigo más reaccionario (me molestaría que tuvieses alguno que lo fuera más que yo, pero si es así, estoy dispuesto a esforzarme y mejorar)

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  3. Este Hawking... Mira, pues me da pena el pobrecillo, así metido en un cuerpo que no puede mover y con una mente prodigiosa para la ciencia. Es normal que dude de la existencia de Dios, como todos en un momento determinado podemos tener una etapa de sequía espiritual. Hasta Jesucristo tuvo que atravesar su desierto, y se sintió abandonado. Lo que no me parece bien es que sea tan osado o tan.. ¿Cómo decir?... Pues tan sobervio intelectualmente. Es muy osado hacer públicamente una manifestación así que pertenece a la intimidad de las persona, porque además hacer daño a gente cuya fe o creencias no están madura. Personalmente, no me gusta que se opine sobre aspectos tan íntimos como la fe. Hasta en críticas de música hay algún crítico que habla de sus creencias, y la verdad, todos los que he conocido con esa característica eran de una egolatría subida. Un poco de humildad hace mucha falta. Si, realmente, no somos nada, ni nadie para ir proyectado nuestra desesperación individual a los demás. Conózcase a sí mismo Sr. Hawking! Un consejo de amiga.

    Besos, guapo (a ti Luis, no a Hawking)

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  4. Y entonces... si yo no digo que Dios existe, que lo dices tú... ¿Quién tiene que probarlo? ¿Yo?

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  5. Señorita y señores, sois todos muy amables, de verdad. Carmelo, no presumas de carca que te gano por tres cuerpos, si hay un carcasaurio en la Red, ¡ese soy yo!

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  6. Querido Luis, caes en la trampa de tantos otros pensadores que te precedieron: mezclar en tu coctelera mental las distintas raices del principio de razón suficiente con-fundiendo la razón del ser con la razón del conocer, la razón de la causalidad y la razón de la motivíón... una pena. Recordemos a San Anselmo y su argumento ontológico...

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  7. Tocayo eres un crack!
    Pregunta: ¿Cuantos de los bípedos que se desmelenan golpeando furiosamente el velador de su mesa-de-café-púlpito han leído el famoso libro de marras?
    Me imagino les carcajadas electrónicas de Hawkins mientras lo escribía, pensando el el pollo que se iba a montar entre los pelmazos del ese añejo debate (al parecer más porfiado que un chicle en la suela de un zapato) de la Razón versus las Creencias,cuando leyesen el titular de un tabloide... no el libro, naturalmente.
    La necesidad de Dios ha sido tan apremiante para remediar la angustia de la muerte inevitable que, incluso los que trataron de rechazar esa contumaz aflicción con el truco infantil de negar la existencia del problema, representaban a la Razón como una diosa.
    ¡No tenemos remedio...!

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  8. Querido anónimo, me encanta que me eleves a la categoría de pensador aunque no he entendido muy bien lo que has expuesto. Supongo que serás filósofo de formación. Mi fe es fruto de la educación que recibí y de mi convencimiento de la historicidad de los Evangelios, no de sesudas argumentaciones.
    Querido tocayo Saco, acabas de tocar el problema esencial y es que ¡nadie lee! Yo cada día más maravillado por google books que me pone los clásicos a un clic. Nada más aburrido que la modernidad que tiene dos siglos ya a cuestas... Algún día escribiré sobre la muerte de las bibliotecas.

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  9. Lo que más me gusta de tu artículo es el tono con el que plasmas que la polémica que trata de enfrentar Razón y Fe te importa un bledo. Y es algo que comparto.

    Me llamó mucho la atención la polémica que se generó tras la aparición de la novela "El código Da Vinci" de Dan Brown. Muchos se lanzaron a acusarle de sacrílego y de retorcer la realidad religiosa católica, la del Opus Dei o la del propio Jesucristo. Siempre creí que se trataba de una novela y, por tanto, fruto de la imaginación y creatividad de un autor. Consiguió un éxito, un best-seller, al generar tanta polémica. Yo lo leí con interés y me gustó aunque no es ahora cuando debo explicar los motivos.

    Con ello quiero exponer que el hecho de que se intente retorcer la argumentación de la existencia o no de Dios o de cualquier aspecto de la Iglesia y la religión católica, me parece muy interesante. Todo lo que al respecto ha caído en mi mano lo he leído con pasión, me he sorprendido con la mente humana, su razón, su creatividad, su imaginación... pero nunca he dudado de mis convicciones. A mí también, a la postre, me importa un bledo pero me entretiene.

    Un abrazo.

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  10. Otra cosa. Me dice mi amigo Albº (que se ha convertido en ferviente seguidor de tu blog), que este último artículo tuyo ha tenido buena repercusión en Religión en Libertad. Supongo que ya lo sabías pero, en todo caso, aquí tienes el enlace y enhorabuena.

    Otro abrazo.

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  11. La acción de un incansable trol bolivariano y de otros desocupados censores de blogs me ha obligado -lamentándolo mucho- a activar la moderación de los comentarios que dejéis, que sólo aparecerán tras pasar mi previa censura. Es una lata, pero una medida higiénica y necesaria para no alimentar al trol.

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  12. Querido amigo Luis.

    El tema y la exposición son apasionantes. Tú que tienes mas influencia mira a ver si Hawking puede explicar razonadamente la siguiente cuestión que lleva atormentando a los científicos desde los años 40, referente no a como se formó el universo, sino como se formó la vida, ni siquiera eso, cómo se formaron las proteínas necesarias para la vida.

    Las proteínas están compuestas de aminoácidos, (somos capaces de crearlos en un laboratorio), que están agrupados como las letras en una palabra. Para escribir colágeno, se necesitan ocho letras en determinado orden. Para que aparezca el colágeno en la naturaleza, hay que colocar 1.055 aminoácidos en un orden determinado y han de colocarse ellos solos. Es como si fabricamos una máquina tragaperras, con 1.055 ruedecillas (unos 27 metros de máquina) y con 20 símbolos en cada rueda (los 20 aminoácidos más comunes). La probabilidad de que una molécula con 1.055 aminoácidos se auto-organice en la secuencia correcta….. es nula. Si en vez de 1.055, fueran sólo 200 ruedecillas, (ese es el número de aminoácidos en proteínas mas corrientes), la probabilidad de que se organice en una secuencia determinada es de 10 elevado a 260, un número mayor que el de átomos del Universo conocido, esto es, 10 elevado 77.

    La hemoglobina solo tiene 146 aminoácidos, y la probabilidad de su combinación por sí misma, es la misma, según expresión del astrónomo Fred Hoyle, que el hecho, de que un torbellino que pasase por un depósito de chatarra dejase atrás un reactor Jumbo, completamente montado.

    La ciencia, tras muchos descubrimientos, solo ha vislumbrado lo oceánico de su ignorancia.

    Actualmente se piensa que Dios, no fue necesario tras el Bing-Bang para crear al mundo, como mantiene Hawking. Pero la ciencia también se pregunta qué pasó antes del Bing-Bang y contempla como una de las teorías mas plausibles que es un proceso cíclico de implosión que causa un nuevo Bing-Bang. Esto mismo lo decía Empédocles, “el exiliado de los dioses” con su célebre teoría del Esfero hace unos 2.400 años, sin telescopio ni nada. También Anaxágoras “Todas las cosas estaban juntas; después, al llegar el intelecto, las ordenó cósmicamente.” o Heráclito, "de todas las cosas una y de una", todas las cosas.

    Ni entonces ni ahora, la ciencia es capaz de vislumbrar de modo racional, riguroso y cierto, cómo se inició el proceso. Eso es todo nuestro avance entre la relación creación y Dios.

    Esperemos otros 2.400 años.

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  13. Es muy justa tu observación, J. L. Claro que resulta difícil aprender de una improbabilidad supuesta, siempre a priori cuando a ciencia cierta, a poteriori sabemos que la Vida existe y todavía más raro, la vida autoconsciente e inteligente. Sabemos que existe algo, sabemos que existimos, sabemos que vamos a morir.
    La famosa pregunta de por qué hay algo en lugar de haber nada es un tanto retórica: si no hubiera nada, no podríamos formular la pregunta.
    La teología me interesa poco, como bien sospecha Juanma, y menos todavía en relación con la Ciencia y la cosmología. Te confieso, J.L. que mi Dios se parece más al de Don Camilo que al de los teólogos. Mi Dios no es el de Voltaire sino un Cristo humano, un Dios hecho hombre, cercano, al que su Madre le cambió los pañales. Es un Dios que me entiende porque comparte nuestra naturaleza, nuestras ilusiones, nuestros temores. Es un Dios íntimo que come pan y bendice el vino, que llora, que sufre, que tiene miedo y que muere por mí tras una tortura atroz como la flagelación y el tormento de la cruz. Ese es mi Dios.
    El Sr. Hawking por otro lado, y como muchos no han entendido, no se equivoca al excluir a Dios de las ecuaciones de la física. Es que el Creador no pinta nada allí como no pinta nada en ninguna de las tres mil recetas que tienen los portugueses para el bacalao. Lo que no quita que Dios creara todo el Universo incluido el bacalao y los portugueses, que le rezan con devoción. El mismo Jesús nos dice que la Providencia viste la hierba Pues si a la hierba del campo, que hoy crece y mañana la echan al horno, Dios la viste así, ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe! No le vamos a poner puertas al campo ni límites a la Divina Providencia.

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