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LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

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jueves, 29 de noviembre de 2012

Hoy Jacques Chirac cumple ochenta años

Hoy Jacques Chirac cumple ochenta años.
La acción de Jacques Chirac como ministro, primer ministro y presidente de la República merecerá juicios más serenos que el mío.
Muchos sólo recordarán de Jacques Chirac sus defectos, su traición a Giscard en 1981, o el dudoso honor de haber sido el primer presidente de la República Francesa condenado por un tribunal a dos años de cárcel tras dejar el cargo, por la financiación ilegal de su partido. Es cierto que no se enriqueció personalmente pero permitió que el ayuntamiento de París pagara determinados empleos "ficticios". Añadamos que en España las coruptelas chiraquianas ni siquiera habrían llegado a los tribunales.
Yo no me olvidaré de que fue como Primer Ministro y como Presidente de la República un decidido enemigo de la ETA. Desde su primer gobierno, todavía vivo Mitterand, el llamado "santuario francés" desapareció.
Tampoco olvidaré que supo desmarcar la derecha francesa de la extrema derecha de Jean Marie Le Pen, denunciando el discurso del odio. Ningún presidente de Francia ha recibido tantos sufragios como Chirac quien en 2002 obtuvo el 82% de los sufragios (entre otros el mío) contra el 18% de Le Pen.
Finalmente, su figura pasará a la Historia grande por haber sido uno de los líderes mundiales más difamados a raíz de su negativa a apoyar la invasión de Irak, en 2003, basada, según la diplomacia francesa, en informaciones tendenciosas e inexactas. El tiempo le dio a Chirac toda la razón. Bush mintió a sus aliados y arruinó a los EE.UU. dejando, además, por los suelos su credibilidad. Durante dos años en EE.UU. se satanizó a Chirac y a Francia, daba la impresión de que Bin Laden era francés.
Nunca le concedieron a Chirac el Nobel de la Paz que mereció con creces por su decidida acción de 2003. Así se escribe la Historia.... El discurso de Dominique de Villepin en la ONU fue ejemplar. Recordó que las inspecciones daban resultado y que no se podía intervenir a partir de datos falsos:
 

1 comentario:

  1. Supongo que sabes que mis humildes conocimientos políticos, acerca de mi país consorte, no me permiten honestamente opinar en profundidad sobre la figura política de M.Chirac, quien siempre me pareció un De gaulle de manga corta, y en el que siempre admiré divertido sus flamboyantes gesticulaciones y su dicción perfecta, para quien pretenda ejercitarse en la pronunciación de la lengua francesa.
    Pero en lo que sabes que discreparemos es respecto de las razones aducidas oficialmente por su gobierno, para el rechazo de la iniciativa occidental de intervención en Irak.
    La sempiterna y suicida inclinación pro-árabe de los sucesivos gobiernos franceses, desde el final de la guerra, no permitían pensar en una posición ditinta a la que adoptó M.Chirac.
    Los argumentos relativos a la falsedad de las "pruebas" que en su día empezó por poner en evidencia, no M. Bush sino M. Blair, no dejan lugar a dudas. Pura retórica antiamericana.
    Pero ese no era, ni sigue siendo, el fondo de la cuestión. Que los anteriores, coetaneos o actuales sátrapas árabes representan una amenaza mortal para el mundo civilizado, no requiere nada más que tomárse la molestia de entrar en un análisis más matizado de lo que puede considerarse la más temible de las armas de destrucción masiva. Algo que nada tiene que ver con el armamento nuelear.
    El arma definitiva que puede devolver a las sociedades vicilizadas a una condiciones de existencia propias del medievo es solamente una: el petróleo.
    Un arma que se hace creíble realmente, y no como hipótesis, con solo valorar el chantaje al que vienen sometiéndo a esas sociedades desde hace lustros.
    En mi opinión, esa amenaza es de un tenor tal, que, como ha sucedido en otras ocasiones, no deja sitio para las matizaciones de salón.
    Somos sus rehenes, y algunos de nosotros están aquejados de un gravísimo síndrome de Estocolmo, cuyas consecuencias ya han empezado a manifestarse en sociedades como la francesa.
    Como no tengamos las ideas claras y no comprendamos por fin para que sirve en realidad el papel de fumar, nos vamos a reir mucho.
    Me temo.

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