Vuelvo a ocuparme de mi blog

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LA CITA DEL MES: Cyrano de Bergerac

"Mais on ne se bat pas dans l'espoir du succès ! Non, non c'est bien plus beau lorsque c'est inutile ! "

sábado, 14 de junio de 2014

Yunque, yunquis y hitleryunquen


En general a la gente corriente nos gusta más creer en lo bueno que en lo malo. Nos gustan esas historias de perros perdidos que recorrieron diez mil kilómetros para encontrarse con sus amos; nos gustan todas las historias de amor, que si acaban bien, bien; y si acaban mal, también, porque el protagonista de una historia de amor es el amor mismo y no los personajes que la interpretan. Nos gusta todo aquello que nos habla de progreso, de médicos que encuentran panaceas universales, de hemipléjicos que se empeñan en volver a caminar, todas esas historias que inspiran y proporcionan satisfacción. Nos gustan las historias que nos hablan de milagros, de salvación, de la vida tras la muerte y del Cielo por los siglos de los siglos, amén.

El Yunque apesta
En cambio, no nos gustan las historias siniestras de sociedades secretas infiltradas en los movimientos católicos. No nos gustan los mentirosos compulsivos. No nos gustan los hipócritas al servicio de su propio orgullo, los luciferinos que se disfrazan de santitos. No nos gustan los conspiradores. El morbo puede tener su gracia durante unos minutos, pero luego aburre.
El tema de El Yunque no es que huela, es que apesta, es que ya echa para atrás. Ya lo hemos tratado en dos ocasiones, aquí y aquí. Quisiera no tener que seguir con ese rollo, porque nada me disgusta más que tener que dedicar un minuto de mi valiosísimo tiempo a unas sabandijas que ni siquiera pueden denunciarme, los muy capullos, porque no están constituidos como Asociación. Mira tú qué listos son, que carecen de personalidad jurídica, así que no sólo no pueden denunciar a nadie, ¡son ellos los denunciables! A los ojos de la ley, no existen más que como infractores de las normas que prohíben las sociedades secretas, y cualquier actividad ilícita que pudieran cometer, como adoctrinar menores, por ejemplo, podría dar lugar a la aplicación del artículo 129, párrafo 1, del Código Penal.

El entrenamiento de los hitleryunquen
Dicen que los chicos del Yunque son una asociación de ultraderecha. Bueno, en realidad no son nada, puesto que ellos mismo insisten en que no existen, pero viene a pelo lo de la ultraderecha para imaginar los campos de entrenamiento de los hitleryunquen, entre flexión y flexión: "Ein, zwei, drei, mentir, mentir, mentir, negar, negar, negar, uno, dos, tres, responde otra vez, no, no no, el Yunque no existe, la Orquesta no existe, yo no existo, tú no existes, uno, dos tres". Así todo el día, siguiendo el Sistema Ulises. Cuando cualquier Polifemo les pregunta: "¿Quién eres?" ellos contestan, "Nadie". Desarrollan reflejos condicionados como perros de Pavlov; si alguien habla del Yunque o del libro de Jung que leí anteayer, ellos entran en bucle babeando mentiras: "El-yunque-no-existe-no-existe-no-existe-no-existe". ¿Tendrán algún botón detrás de la oreja para resetearlos?

El cerebro de un yunqui
Eso de empeñarse en no existir cuando existes, en decir que no eres cuando eres, te convierte en carne de manicomio, ¿no? No quisiera ser el siquiatra ni el confesor de uno de esos chiflados, aunque imagino que tendrán sus propios siquiatras y confesores, para mantener a sus víctimas dentro de la Secta. El yunqui supongo que a fuerza de esnifar mentiras se hará troladependiente, ¿no? y tendrá que inventarse todos los días nuevas mentiras para metérselas en las narices, o abonarse a un canal de esos que te hablan de las ciudades perdidas en la cara oculta de la Luna...
Algún día los cerebros de los yunquis que se chutan mentiras en vena todo el rato, todo el día, todos los días del año, serán estudiados por los forenses. Los conservarán en botes de cristal. Deben tener huecos en las circunvoluciones, espacios en blanco entre las neuronas.
Se supone que la educación consiste en afirmación. Lo primero que haces cuando dejas la infancia, es aprender a firmar. Firmar es afirmarse. Mentir es de niños, los niños se inventan cuentos estupendos de gigantes que abrieron la nevera y se comieron la mermelada. Las mentiras de los niños tienen gracia. Las de los adultos dan cierta pena.
Me imagino lo que será la vida de un yunqui cuando sale de la Secta y tiene que aprender a vivir en la verdad, a no mentir todo el rato, una pesadilla como la de Jim Carrey en Mentiroso Compulsivo.
En el próximo capítulo de este culebrón, hablaremos de los obispos y de sus silencios.

2 comentarios:


  1. No entiendo como muchos españoles que se dicen católicos y buscan defender los valores de la vida y la familia se empeñen en dividir y confrontar a las fuerzas de la iglesia con discursos propios de masones y progresistas. Durante toda la historia de la humanidad se han necesitado de esfuerzos muy particulares para cada amenaza del maligno, amenazas muy reales que se esfuerzan en conseguir la perdición de las almas, actualmente además de la masonería y otras calamidades existen lobbys abortistas y gays que efectivamente actúan en la sombra de organizaciones como la ONU y sin dar la cara extienden la corrupción por todo el mundo. Para responder a estas amenazas la cristiandad necesita de ciertos grupos de personas que actúen al margen de las leyes temporales pues luchan por lo trascendental.

    Es comprensible el temor que esto pueda causar en algunas gentes piadosas pero deben darse cuenta que TODO LO QUE CREEN SABER DE ESTE GRUPO proviene del enemigo porque estos soldados de Dios deben ser como fantasmas y nunca divulgarán sus actividades.

    Dios nos dio la libertad de actuar y eso debe tomarse también como una responsabilidad para buscar la salvación de las almas, la oración es nuestra mejor arma, pero no basta sentarse y ser espectador.

    Se de lo que hable, saludos desde México

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